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“De una vida rápida y una muerte joven, a una vida lenta y una muerte vieja”, así describe el proceso evolutivo en el siglo XXI, el antropólogo canadiense Cadell Last. El experto en el estudio de la evolución humana se atreve a predecir que para el 2050, habrá ocurrido una importante transición en la historia de los seres humanos.
A diferencia de lo que ha ocurrido hasta por siglos, Last cree que la fuerza biológica está dejando de ser la principal responsable de los cambios. Por el contrario, es la cultura, específicamente la tecnología, la que está determinando el rumbo de las sociedades modernas.
En la reciente publicación «La evolución humana y el fin de la reproducción biológica», de la revista científica estadounidense Current Aging Science, el autor asegura que la extensión de la vida está generando un nivel de sobre-poblamiento catastrófico y una escasa reproducción de la especie.
El experto describe que el gran cambio está centrado en una transición demográfica caracterizada por la reducción de la tasa de fertilidad y de mortalidad. Ahora, con mayor frecuencia, las personas deciden no tener hijos y además la vida se prolonga indefinidamente, es decir, cada vez tarda más tiempo lo que tradicionalmente se conoce como el relevo generacional.
La causa es sencilla: “una sociedad industrializada con un desarrollo socioeconómico complejo”, explica Last. Para él, este estilo de vida lleva a una mala adaptación a las tecnologías anticonceptivas, al rompimiento de los lazos familiares, a vivir en pro de los roles de prestigio social en el mercado laboral y además, a considerar que la creación de una descendencia tiene un costo social y económico muy elevado.
Pero eso no es todo. Además de que estos factores hacen que las personas tomen decisiones que pueden amenazar la reproducción, la sociedad impone ahora una cultura insaciable del aprendizaje. Cada vez son más avanzadas las formas de educación gracias al acelerado desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información. “En el mundo moderno el tamaño de nuestro cerebro no está creciendo, pero la cantidad de información que se necesita acumular para ser socialmente competitivo, está en aumento desmedido”, expresa el antropólogo.
Es un proceso cultural que, según el experto, busca aumentar la capacidad del cerebro. Pero para lograrlo son necesarios avances biomédicos y genéticos que tienen como fin reemplazar las células de los órganos fundamentales y por ende, prevenir por completo las enfermedades degenerativas. Para él, “indudablemente la guerra cultural en contra del envejecimiento ya comenzó. En Europa, Estados Unidos, Australia y demás regiones altamente industrializadas todos estos cambios ya han sucedido; en América Latina y África, están prontos a suceder ”