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Cinco años, ocho meses y tres días recibió como sentencia ayer Sergio González, el abogado cuyo nombre saltó a la luz pública en medio de un escandaloso episodio que involucró al entonces presidente Álvaro Uribe, al coordinador de las investigaciones de la parapolítica Iván Velásquez y a un desmovilizado conocido como Tasmania. En octubre de 2007, un supuesto complot de Velásquez para implicar a Uribe en un crimen terminó afectando más las ya erosionadas relaciones de la Corte Suprema y el Ejecutivo. Cuatro años y tres meses más tarde, el tras bambalinas del supuesto complot sigue entre las sombras.
González fue condenado por calumnia y su captura se ordenó de inmediato porque, concluyó una jueza de la República, presionó a José Orlando Moncada (Tasmania) para que éste declarara que el magistrado Iván Velásquez lo había buscado para señalar falsamente a Uribe Vélez como autor intelectual de un atentado contra un paramilitar identificado como René. ¿Quiénes más estuvieron involucrados en este plan? ¿Qué papel tuvieron Santiago y Mario Uribe, el DAS o Bernardo Moreno? La sentencia contra González no resuelve esos interrogantes, a pesar de que el abultado expediente de la Fiscalía —conocido en su totalidad por El Espectador— contiene cientos de folios en los que se indican que este caso es una pila de cabos sueltos.
El punto de partida de la historia es el 21 de agosto de 2007, cuando Tasmania se reunió en la cárcel de Itagüí con dos agentes del CTI que formaban parte del grupo de la Corte Suprema que indagaba sobre la parapolítica en Antioquia. Los detectives le preguntaron por Mario Uribe, investigado por la Corte desde julio de ese año. Tasmania se rehusó a hablar sin la presencia de su abogado, pues, como él mismo se lo dijo a la Fiscalía, nunca había tenido dinero para costearse un defensor hasta semanas antes de la reunión con los miembros del CTI cuando su exjefe, Juan Carlos El Tuso Sierra (jefe paramilitar extraditado a EE.UU. en 2008 por narcotráfico) envió a Sergio González para representarlo.
Tasmania, esta vez con González acompañándolo, se reunió de nuevo con investigadores de la Corte, incluido el magistrado Velásquez, el 10 de septiembre de 2007. Al día siguiente González lo hizo firmar un papel “para hacer unos favores a unos amigos”. Luego de que el escándalo reventara, testificó el desmovilizado, González entraba a las cárceles de Itagüí y La Picota como Pedro por su casa —como lo verificó el CTI— y le entregaba cartas de Mario y Santiago Uribe a El Tuso, con quien Tasmania compartía patio en Itagüí. “Me mostraban el pedacito que hablaba de mí, eche pa delante, sosténgase. Nunca creí que era un magistrado tan alto, porque a mí ellos me decían eso no es nada”.
El 26 de septiembre de 2007, la Corte llamó a indagatoria a Mario Uribe, hoy condenado por parapolítica. Tres días más tarde, la directora del DAS María del Pilar Hurtado ordenó que la funcionaria Martha Leal (hoy condenada por las ‘chuzadas’) fuera a Medellín a recibir copia de la presunta denuncia de Tasmania contra Velásquez. A Hurtado la informó de la existencia de la carta, según declaró ella misma, Bernardo Moreno. Pero el presidente Álvaro Uribe, de acuerdo con lo que le dijo el propio Mario Uribe a la Fiscalía, había sido enterado del mencionado complot desde el 11 de septiembre de su propia boca. Es decir, dos semanas habrían pasado desde que Uribe al parecer conoció del plan en su contra hasta que le pidió a su policía secreta que indagara.
Las declaraciones alrededor del génesis de la carta de Tasmania son en exceso contradictorias. Mario Uribe dijo que Sergio González lo abordó en El Poblado (Medellín); éste atestiguó que se lo encontró “por casualidad” en la cafetería del edificio donde González y el exsenador, comprobaron los investigadores judiciales, tienen ambos sus oficinas, que además queda en Envigado. A González lo entrevistó la Fiscalía el 23 de octubre de 2007, es decir, un mes y medio después de que supuestamente se hubiera redactado la carta. Él aseguró que no se acordaba en dónde la había escrito y añadió que el 11 de septiembre se la había enviado a Santiago Uribe.
María del Pilar Hurtado declaró que la copia de la misiva la había visto Uribe Vélez por primera vez el 1° de octubre de 2007, dos días después de que González le hubiera entregado una copia a Martha Leal en Medellín. En el expediente quedó en evidencia que Leal regresó a Medellín ese 1° de octubre, donde recibió un sobre sellado de manos del conductor de Mario Uribe, pero el contenido de ese sobre nunca quedó esclarecido. Así como el original de la carta de Tasmania jamás apareció. Leal declaró posteriormente a la justicia que González entraba no sólo a La Picota, sino a la Casa de Nariño con frecuencia.
En 2008, Santiago Uribe Vélez le envió una carta al fiscal Mario Iguarán poniéndose a disposición de la Fiscalía, pero las indagaciones con respecto a él o a Mario Uribe en este caso no llegaron muy lejos. Sólo El Tuso Sierra será investigado, dijo el fallo contra González. El magistrado Iván Velásquez, cuyo nombre fue el epicentro de todo el escándalo Tasmania, señaló: “La condena contra González no es suficiente, no puede ser que todo quede reducido al delito de calumnia. Confío en que la Fiscalía nos diga cómo, en qué contexto y con qué objetivos urdieron este complot de enormes proporciones”.