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Al poco ambiente futbolero que hay en Argentina se sumó, la noche del viernes, el triste debut de la selección local, que a duras penas le empató 1-1 a una sorprendente Bolivia.
Y pudo ser peor, porque a 15 minutos del final los visitantes ganaban gracias a una anotación de Edivaldo Rojas y, con un planteamiento serio, controlaban sin complicaciones a Lionel Messi y Carlos Tévez, las figuras albicelestes.
Mientras tanto en las tribunas del estadio Único de La Plata los aficionados locales silbaban a su equipo y reclamaban modificaciones al técnico Sergio Batista, preocupado porque sus dirigidos ni siquiera generaban peligro.
Pero apareció Sergio El Kun Agüero para igualar el marcador en una acción aislada y salvar a los anfitriones de una caída histórica en el estreno del toreo de selecciones más antiguo del mundo.
El resultado fue justo porque Bolivia lució ordenado, compacto y muy bien preparado físicamente, pero no aprovechó dos o tres opciones que tuvo para liquidar el juego cuando estaba en ventaja.
Argentina, con más ganas que fútbol, siempre fue al frente y buscó el arco rival, pero volvió a extrañar la brillantez de Lionel Messi, quien nuevamente quedó en deuda con el equipo nacional.
Por otra parte, Colombia y Costa Rica completarán hoy la primera fecha del Grupo A, que ahora parece más abierto y parejo, pues Bolivia dejó claro que no será el rival débil que se esperaba.
Comenzó la Copa América, pero el fútbol y las emociones todavía no se ven.