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Le dio un paro a la terminal

Los conductores exigen que se les suspenda la ejecución de comparendos y se les deje recoger pasajeros en las vías.

Alfredo Molano Jimeno
22 de diciembre de 2009 – 05:35 p. m.

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A tan sólo un par de días de Navidad, momento en que la terminal de transportes recibe una enorme cantidad de usuarios que buscan pasar la temporada decembrina en las regiones del país, los conductores de buses intermunicipales se declararon en cese de actividades en la terminal de transportes de Bogotá.

Alrededor de 2.000 buses y 2.500 trabajadores de servicio público bloquearon el flujo de pasajeros con el fin de presionar a las autoridades distritales y nacionales, por lo que según ellos es una violación al derecho al trabajo. En un pliego de peticiones que contiene ocho puntos, palabras más palabras menos, los transportadores exigen que por un año se suspenda la ejecución de comparendos y multas.

A su vez, pidieron que se les permita recoger pasajeros en las carreteras, ya que la administración de la terminal ha implementado una política de sellos en las puertas de los buses para controlar a los transportadores que recogen gente en la vía.

Las protestas se iniciaron a la medianoche del martes y sólo hasta las tres de la tarde de miércoles se reanudaron las actividades. Durante las horas en las que se mantuvo el paro, policías y transportadores protagonizaron pequeñas escaramuzas que dejaron alrededor de una decena de detenidos e igual número de buses inmovilizados.

Funcionarios de la terminal de transportes manifestaron que el paro se levantó sin que las partes llegaran a ningún acuerdo. Según ellos, los transportadores no se organizaron para conformar una comisión de negociación, por lo que la Fuerza Pública dispuso un operativo que disolvió las protestas.

A las dos de la tarde no cabía un tinto en las salas de espera. Los usuarios, entre resignados y furibundos, esperaban una pronta solución. Las dificultades para conseguir un pasaje se reflejaban en el caos que reinaba en el interior y el exterior de la terminal. A cerca de 5.000 usuarios se les retrasó el abrazo de bienvenida, mientras que las empresas transportadoras perdieron enormes cantidades de dinero a causa del paro.

Este incidente pone de presente la delicada situación en la que se enfrentan empresas de transporte, trabajadores y autoridades distritales y nacionales. En parte, por la guerra del centavo que ha echado raíces en la cultura de los trabajadores del servicio público, quienes, al finalizar la temporada de vacaciones, dejan al tope las tasas de accidentalidad en las carreteras del país.

Por ahora no hay acuerdo. Los ánimos están calientes y mientras tanto, como siempre, los que pagan los platos rotos son los usuarios, quienes por una u otra razón necesitan viajar y alejarse, aunque sea por unos días, de este hervidero que es Bogotá.

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