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Acostumbrados como estamos a tanto héroe de barro, a tanto dirigente de hojalata, a tanto empresario mercachifle y a tanto figuronón de pacotilla y ante la carencia de verdaderos líderes que anteponen los intereses de los demás a sus propios beneficios, una persona como fue don Manuel Carvajal Sinisterra es un bicho raro cuando no una especie en vía de extinción.
No ha conocido el occidente colombiano, y concretamente el Valle del Cauca, a una persona de sus cualidades , proyección y realizaciones .
A pesar de haber fallecido a los escasos cincuenta y pico de años , este visionario empresarial, cívico y social, dejó una impronta no superada por coetáneo alguno. Fue el primer colombiano que pensó y puso en práctica la verdadera responsabilidad social empresarial porque, hay que decirlo , hasta en eso hay actualmente una corrupción y un amañamiento vergonzoso de algunas empresas que han empañado la justicia social.
Para no citar sino dos ejemplos de su compromiso con los empleados de la empresa Carvajal & Cia cuyas riendas asumió a los 23 años tras la muerte de su padre , fue el pionero del pago de los intereses de las cesantías de sus empleados y creó la Fundación Carvajal donándole el 23 por ciento de la compañía a esta entidad que es modelo en el mundo entero
Callado , austero , emprendedor , piloto, lideró además la creación de la CVC, la construcción de las hidroeléctricas del Alto y Bajo Anchicayá y, siendo ministro de Estado, fundó Ecopetrol y Fedesarrollo entre, otras muchas ejecutorias siempre enfocadas a mejorar las condiciones de vida de los colombianos.
Ojalá se promoviera en las universidades la cátedra Manuel Carvajal Sinisterra o el premio nacional del emprendimiento con su nombre y como un legado a este colombiano ejemplar que nació, mañana será hace 100 años .