Publicidad

EE.UU. regresa a Irak

Obama vuelve a donde prometió no hacerlo, con la intención de frenar al Estado Islámico, un grupo más radical que Al Qaeda.

11 de septiembre de 2014 – 06:15 a. m.
John Kerry visitó Bagdad por sorpresa para mostrar su apoyo al nuevo gobierno iraquí y coordinar la lucha contra el EI.  / AFP
John Kerry visitó Bagdad por sorpresa para mostrar su apoyo al nuevo gobierno iraquí y coordinar la lucha contra el EI. / AFP
Foto: AFP - BRENDAN SMIALOWSKI

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hay que ser claros: el presidente Barack Obama no inició la guerra en Irak (2003), que creó más problemas de los que resolvió, que hundió al país en el caos y que fue caldo de cultivo para el nacimiento de grupos más radicales que el mismo Al Qaeda. Al contrario, fue Obama quien anunció el fin de la guerra en 2011 y el retiro total de las tropas para finales de 2014. Así lo dejó claro en un acuerdo que firmó justo antes de llegar a la Casa Blanca. Lo reconfirmó cuando fue juramentado para su segundo mandato en 2012: “Un decenio de guerras se acaba”, dijo.

Pero a pesar de haber dedicado gran parte de su presidencia a evitar embarcarse en nuevos conflictos en Oriente Medio, Obama anunció anoche que Estados Unidos ampliará su estrategia para combatir al Estado Islámico (EI) en Irak, a través de ataques aéreos y de asesoramiento al nuevo gobierno iraquí; y también en Siria, con ataques selectivos contra posiciones de los islamistas y aumentando la ayuda para las fuerzas opositoras. Obama pidió al Congreso permiso para poder ampliar la ayuda estadounidense a la oposición siria, que enfrenta no sólo al gobierno de Bashar al Assad, sino a los grupos terroristas que surgieron en medio de la guerra civil que lleva más de tres años en ese país.

El presidente también anunció que la “amplia” coalición internacional aumentará la ayuda humanitaria para las minorías vulnerables, incluidas las comunidades musulmanas, que pagan el precio de la guerra y son víctimas del extremismo del EI. Obama dijo que el EI no es el islam ni es un Estado formalmente reconocido, sino una organización islamista cuyo expansionismo representa una amenaza para estas minorías y también para EE.UU. y sus aliados de Occidente.
El anuncio del mandatario llega justo 13 años después de los ataques contra las Torres Gemelas. El 11 de septiembre de 2001 fue la fecha que marcó el inicio de la guerra contra el terror y que hizo que EE.UU. iniciara una aventura bélica primero contra Afganistán —donde se refugiaba el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden— y luego contra Irak, que no tuvo nada que ver con los atentados y cuya guerra se basó en un informe falso sobre la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein.

El escenario bélico hoy es el mismo, aunque la amenaza se concentra en la zona de mayoría suní entre Bagdad y el Kurdistán iraquí y a lo largo de los 1.000 kilómetros de frontera con Siria e Irán. Desde que el pasado 8 de agosto EE.UU. respaldara a los guerreros kurdos peshmergas, las fuerzas militares iraquíes y otros grupos que pelean contra los más de 15.000 militantes del EI, los yihadistas han detenido su avance. Pero la amenaza no se detiene, pues cada vez el EI gana más apoyos entre los iraquíes decepcionados de la corrupción y pobreza que dejó la guerra. Así lo han entendido los países de la zona e incluso las monarquías del Golfo (Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes), acusadas de alimentar al EI y que hoy sienten la amenaza en sus puertas.

Aunque el escenario de la guerra sea el mismo, en su discurso Obama quiso aclarar que esta vez la estrategia es distinta, porque EE.UU. no va a poner combatientes de su ejército en el terreno. Sin embargo, dijo que enviará otros 475 militares a Irak para prestar asesoramiento a las autoridades.

Más de 40 países apoyan la coalición internacional que EE.UU. encabeza para atacar al EI. Así quedó claro en la reciente cumbre de la OTAN en Gales y en los anuncios de los gobiernos de Alemania, Australia, Canadá, Reino Unido, Dinamarca, Francia, Italia, Polonia, entre otros. Incluso, el 71% de los estadounidenses, tan críticos del desastre bélico de Irak, se mostró a favor de dicho ataque. Así lo reveló una encuesta publicada por el diario The Washington Post y ABC News. El respaldo hace tres semanas apenas llegaba al 45%. Según analistas, la decapitación de los dos periodistas marcó el cambio de opinión en EE.UU.

El presidente no se comprometió con un cronograma definitivo de las operaciones. Se limitó a decir que la ofensiva tomará tiempo y supone riesgos para las fuerzas militares implicadas. Funcionarios de la Casa Blanca han señalado, sin embargo, que la batalla puede extenderse más allá de la presidencia de Obama, que concluirá en enero de 2017.

La “estrategia integral” de Obama, al incluir apoyo financiero y militar a las fuerzas que combaten al EI sobre el terreno, así como a la oposición en Siria, supone varios desafíos para el mandatario: ¿cómo entrenar y equipar a una fuerza de tierra viable para luchar contra los islamistas dentro de Siria, cómo intervenir sin ayudar al presidente Al Asad y cómo reclutar socios potencialmente reacios como Turquía y Arabia Saudita?

Obama se resistió durante tres años a la intervención militar en Siria por los efectos dentro del país y en la región. El exvicepresidente Dick Cheney, uno de los iniciadores de la invasión a Irak en 2003, recomendó: “Nuestro presidente debe comprender que estamos en guerra y que debemos hacer todo lo posible, durante el tiempo que sea necesario, para vencer”… Sin comentarios en la Casa Blanca.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido