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De “la Paz” al “posconflicto” ¿Y el costo de vida?

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La agenda política del país está a punto de cambiar si, como todo indica, se firman los acuerdos. Mientras tanto, el país “real” siente el impacto del incremento de precios.

Al iniciarse las negociaciones con las FARC la agenda política colombiana cambió. Desde entonces, la Paz es el tema central entorno al que giran los demás. Ese contexto, al firmarse los acuerdos, dará paso al pos conflicto que empezará desde ese momento a determinar la escena política y mediática.

Pero los acuerdos con las FARC no significan el final del narcotráfico y la violencia asociada que dependen, en realidad, del consumo de drogas y las utilidades que genera el prohibicionismo, hasta ahora eje de la política anti drogas . Subsistirán, junto con pobreza, desigualdad e insuficiencia del Estado, las bandas criminales y los actores que obtienen ganancias del negocio. ¿Eso explica la “tranquilidad” del E.L.N para abrir negociaciones con la “esperanza” o amenaza de ocupar el espacio que dejarán las FARC? Probablemente. En todo caso esas serán características de lo que hoy llamamos pos conflicto y seguirán significando un alto costo para las finanzas públicas.

Desde el punto de vista económico y la capacidad financiera del Estado, ningún momento en los últimos años ha sido más difícil que el actual para afrontar los retos que se vienen. El pos conflicto necesita, por lo pronto, un mejor precio del petróleo, estabilidad fiscal y control de una inflación que se desbordó. Entre el cambio de agendas y mientras todos estamos centrados en “la Paz”, se perfila una dolorosa reforma tributaria. Todas estas cosas se empiezan a sentir al punto que la aprobación del gobierno, de acuerdo a la última encuesta de Yanhaas, bajó hasta el 18% en enero, y la percepción de que la economía está en retroceso llegó al 40%, casi duplicándose desde mayo. Ocurren en el mejor momento del proyecto bandera del gobierno: los acuerdos con las FARC.

El gobierno debe cerrar exitosamente las negociaciones, pero es urgente prestar atención y conseguir resultados frente a lo que ocurre con la economía. La cifra de inflación en enero, 1.29%, es el doble que en el enero anterior y la del último año, 7.45%, la más alta desde 2002.Esta situación comienza a crear la paradoja según la cual importantes sectores sindicales que apoyan el proceso de Paz comienzan a convocar un paro nacional y sectores políticos que también lo apoyan se manifiestan desde ahora en contra de una reforma tributaria.

Y es que a pesar de un entorno internacional complicado la actuación del Ministerio de Hacienda y las autoridades monetarias ha sido, por lo menos, errática. Hace más de un año, desde esta columna (Ver),anticipábamos los efectos de la devaluación en la inflación y reclamábamos medidas del Banco de la República. Apenas a finales del año anterior anunció una limitada oferta de dólares para estabilizar, tardíamente, el mercado cambiario. Ahora, ante la evidencia de una inflación disparada, intenta aplicar el remedio equivocado: el “decretado” aumento en las tasas de interés tiende a restringir la demanda estando claro que el aumento de precios es importado y depende de la tasa de cambio y el encarecimiento de la oferta, no de la tasa de interés, cuyo aumento lesiona gravemente inversión, crecimiento y empleo.

La Paz es un gran propósito nacional y, como parte de él, los acuerdos con las FARC deben tener una refrendación mayoritaria. También lo será el “pos conflicto”, pero hay que pararle bolas a la economía.

@herejesyluis 

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