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RESPETADAS PEATONAS,
Soy una madre cabeza de familia con seis hijos que vendía tintos en un andén del norte de Bogotá hasta que Peñalosa nos desalojó. Y lo pior: yo voté por ese tatabrón. Ahora no sé qué camino coger. Ni modo de dedicarme a la prostitución porque también las están desplazando. Y el microtráfico no es lo mío porque mis hijos se me consumirían el surtido. ¿Qué me aconsejan?
Atentamente,
Karen Ciada
Querida rebuscadora,
Soy una madre cabeza de familia con seis hijos que vendía tintos en un andén del norte de Bogotá hasta que Peñalosa nos desalojó. Y lo pior: yo voté por ese tatabrón. Ahora no sé qué camino coger. Ni modo de dedicarme a la prostitución porque también las están desplazando. Y el microtráfico no es lo mío porque mis hijos se me consumirían el surtido. ¿Qué me aconsejan?
Atentamente,
Karen Ciada
Querida rebuscadora,
Por su letra vemos que le dio lidia el estudio y que más que cabeza de familia parece cabeza de chorlito. ¡Cómo se le ocurre a sumercé traer seis buchones a este valle de lágrimas! ¿O usté también piensa que valle es valle?
Como matronas paisas podemos garantizar que los hijos no son sino pa problemas. Y si no vea a Piedá Córdoba, que el muchachito le resultó manejando un carro robao.
A propósito de la negra Piedá, nos contó que se encontró con Uribe y que la saludó de mucho pico y le dijo: estás muy bonita, parecés una quinciañera. Pero Piedá no le creyó: hum, que me lo diga otro hasta le creo, pero viniendo de mentirafresca.
Los pone sebo del tuiter se han burlao de lo lindo: que le dijo quinciañera por los 15 años de inhabilidá. Que por inocente, pues todavía cree en el socialismo. Que porque siempre se viste como si fuera pa unos quince wayú. Que por ñera…
A nosotras en cambio ese gesto tan bonito de los dos, esa hipocresía tan genuina, nos parece el comienzo simbólico del posconflito: acetar al otro aunque se ponga turbante o poncho.
Hablando de Uribe, nos contó que no quiso ir a Guásinton porque le chismosiaron que Santos andaba en conversaciones con la DEA.
Pero volviendo a lo suyo, Peñalosa nos aseguró que los vendedores ambulantes serán reubicados en las aceras de sus propias casas, pa que no tengan que gastar en pasajes. Y los que vivan en apartamento pueden poner la chaza en los corredores.
Y nos recalcó que ustedes los vendedores callejeros deben considerar que su derecho al trabajo choca con el derecho de los otros a la movilidá. Mejor dicho: que el caminante se choca con sus mercancías.
Peñalosa se queja porque ustedes alientan el consumismo, pues la gente les compra carajadas con la esperanza de ir despejando el paso.
También lamenta el alcalde que los vendedores ambulantes son un foco de piropos subidos de tono, como el que oyó esta semana cuando recorría la sétima acompañado de la Conchi Araújo: ¡Uy mamita, quién fuera cucos amarillos pa traerle suerte!
Y que más adelante otro piropo fue pal propio Peñalosa, cuando una linda vendedora de chucherías le gritó: ¡Adiós, cemental!
En fin, querida atravesada, la problemática de los vendedores ambulantes debe tener una solucionática donde no haiga injusticias con una pobre gente que se gana la vida estorbando.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: nos llegó un trino de @egonayerbe: “Peñalosa es un mito urbano”.