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La celebración del Hay Festival de literatura en enero pasado fue una valiosa oportunidad para conversar junto a Ariel Castillo Mier y Víctor Bravo sobre una obra de teatro inédita en español del escritor Ramón Vinyes, a quien Gabo bautizara como el sabio catalán.
Esta obra, llamada A orillas del mar Caribe, fue escrita entre 1943 y 1944 y forma parte de las 40 obras de teatro escritas en su lengua materna entre 1904 y 1952. Vinyes, han considerado los estudiosos de su obra como Jordi Lladó, fue un intelectual comprometido con la integridad de su arte, que vio en el futuro del teatro mucho más que un mero espectáculo y se opuso a su consideración como simple pasatiempo y a su mercantilización.
Su prolongada permanencia en Colombia le permitió ambientar algunas de sus obras en nuestro país. A orillas del mar Caribe se desarrolla en La Guajira mientras que Santuario en los Andes se desarrolla en el santuario de Las Lajas en Nariño. Esa relación oscilante entre Cataluña y Colombia marcará su vida y su producción literaria. Gabo describe que a través de las cartas que el sabio catalán enviaba desde su tierra natal a sus amigos en Macondo se podía percibir que se hallaba aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos singulares espejos.
A orillas del mar Caribe refleja el doloroso y prolongado exilio de los catalanes en América, la añoranza de su tierra y el choque cultural con regiones que, como La Guajira, son consideradas la quintaesencia de las regiones indómitas de América. El drama transcurre en el caserío costero de Santa Rosa, Manaure, un lugar paradisíaco en el que desemboca un arroyo que parece haber salido de un hábil pincel. En él se establece una familia catalana que en vano intenta decorar su nuevo hogar con litografías de la Virgen de Monserrat, jarros con florecitas de papel y una lamparilla que les recuerde su patria lejana. Trabajo vano, dice el autor, “La Guajira tierra de indios, y el mar Caribe, mar de oleaje abrupto y nada latino se meten por todas partes”.
Uno de los personajes es Orala, una joven wayúu que vive con León, uno de los hombres de la familia y que termina haciendo justicia por su propia mano de una manera dramática. Al respecto ha dicho Jordi Lladó que Vinyes, un catalán de trayectoria socialista, “puede plasmar la empatía con lo indígena desde su posición de «indígena» local catalán que ve en lo hispánico/criollo un cosmos opositor que comparte con la cultura amerindia”.
Esta obra teatral fue inicialmente rechazada en Cataluña por su crudeza. Sin embargo, fue publicada en catalán en 1972 y representada diez años después en Berga, el pueblo natal del autor. Ha sido traducida al español por María Fornaguera, pero aún permanece inédita en esta lengua. Esto parece una descomunal ingratitud de su segunda patria pues, como escribiera Eduardo Zalamea Borda poco después de la muerte de Vinyes: “Fue mentor literario de muchas gentes colombianas que hoy descuellan y no hubo iniciativa noble que no recibiera el envidiable galardón de su estímulo”.
wilderguerra@gmail.com