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En una diligencia que duró más de tres horas, los padres del joven grafitero Diego Felipe Becerra manifestaron su temor ante el hecho de que el proceso pase de la justicia ordinaria a la penal militar.
“Nosotros confiamos tanto en la justicia ordinaria, como en la justicia penal militar. Lo único que nosotros sabes es que en la justicia penal militar puede ser más demorado el proceso, adicional a eso ellos tienen que empezar nuevamente, recolectando todas las pruebas”, precisó Gustavo Trejos, padrastro del menor muerto en confusos hechos el pasado 19 de agosto.
Ante esto, solicitaron que los organismos nacionales estén pendientes del cumplimiento de las garantías de la investigación que se adelanta contra el patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá, Wilmer Antonio Alarcón, señalado de dispararle por la espalda al grafitero.
Los padres de Becerra lamentaron las investigaciones del CTI de la Fiscalía se puedan perder o no sean tenidas en cuenta por parte de la Justicia Penal Militar, entre las que se destacan las interceptaciones de las comunicaciones en la que el patrullero acepta haber disparado.