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El gran vacío de Piketty

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Thomas Piketty visitó Bogotá y expuso, en la universidad Externado de Colombia, sus tesis sobre la concentración del ingreso y de la riqueza, que argumenta en su obra El Capital en el Siglo XXI.

Prácticamente nadie objeta sus cifras, que señalan que el ingreso ha tendido a concentrarse exageradamente en el 10% o en el 1% de la población e, igualmente, pocos dudan que la riqueza, como porcentaje del ingreso, ha retornado a los niveles que tuvo hace un siglo, particularmente en los Estados Unidos.

Lo que sí está más en discusión son las causas que explican estas tendencias. En su libro, Piketty centra sus argumentos en una supuesta ley que hace que el capital crezca en el largo plazo varias veces por encima del ingreso. Sin embargo, en su exposición en el Externado, matizó el énfasis en dicha ley y planteó varios factores determinantes de estas tendencias como las diferencias que existen en la calidad de la educación, los super salarios y bonos que ganan los administradores de las grandes corporaciones, la desregulación financiera, las reducciones de impuestos al capital y a los altos ingresos, entre otros.

Es una lástima que, dado el formato adoptado para el evento, no se dio una discusión de las críticas más sólidas que se han planteado a sus tesis. Como las del profesor Charles Goodhart, antiguo economista jefe del Banco de Inglaterra y profesor del LSE, y Manoj Pradhan, quienes, en un documento para Morgan Stanley, argumentan que las tesis de Piketty adolecen de dos carencias. Primero, su análisis carece de las grandes tendencias demográficas que, durante varias décadas, incrementaron en todo el mundo en forma dramática el tamaño de la población en edad de trabajar y la población económicamente activa, inclinando el balance a favor del capital y en contra del trabajo. Para estos autores, las pronunciadas caídas en las tasas de natalidad y el aumento en la esperanza de vida generarán un período de escasez relativa de trabajo que incrementará en el futuro los salarios reales y revertirá las corrosivas tendencias observadas en la distribución del ingreso.

Pero el segundo gran vacío del análisis de Piketty es el choque que produjeron la emergencia de China y la caída de la Unión Soviética sobre el mercado de trabajo a nivel global. De un momento a otro, la cohorte de la población en edad de trabajar de los países integrados a la economía mundial, que era de unos 685 millones, en 1990, se incrementó en 820 millones, mas que doblándose en un abrir y cerrar de ojos. Según el profesor Goodhart, “este fue el más grande choque laboral jamás visto en el mundo”, lo que estancó los salarios durante 25 años, pues las grandes empresas se trasladaron a China y a Europa del este, o amenazaron hacerlo si no se contenían los salarios.

Porque no se vislumbra otro choque laboral semejante y por las tendencias demográficas, entonces, estos autores plantean que, en el futuro, habrá una escasez relativa de trabajo que revertirá las tendencias observadas en la distribución del ingreso. La fuerte subida en los salarios reales en China es ya un indicio claro de estas nuevas tendencias.

Este debate, entonces, quedó pendiente para una nueva visita de Piketty y, por supuesto, está también pendiente un debate a fondo sobre las causas de estas tendencias aquí en Colombia.

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