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Sindéricas señoras,
Soy un exdefensor del Pueblo defenestrado porque cometí el delito de enamorarme: “Amar no es un delito porque hasta Dios amó…”. Mi error fue mandarle a mi amada una foto mía en pelota mostrándole el tamaño de mi pasión. ¿Qué opinan ustedes? ¿No puede uno acosar sexualmente a su propia pareja? Sentar a la secretaria en mis piernas para ahorrar silla ¿no es acaso austeridad?
Atentamente,
LQM (las quiero mucho).
Querido morbosito,
Por su letra vemos que tiene ocupada la otra mano. A Tola y yo también nos llegó su selfis agarrándose el cosiámpiro y por eso le queremos preguntar: ¿dónde consiguió la hamaca? ¿Es de las de San Jacinto?
Nosotras también hemos sido vítimas de acoso en la pareja, sobre todo cuando nuestros maridos Ananías y Perucho nos preguntan: ¿Ya está el almuerzo, o pa eso tampoco sirve?
Se tipifican los dos acosos: Cuando el hombre nos acosa pa que le sirvamos ligerito la jartadera es acoso laborar en el trabajo doméstico. Y cuando echa la indireta: “o pa eso tampoco sirve”, está soltando un sarcasmo sesual.
En nuestra esperiencia laboral por fuera del hogar hemos tenido jefes de una decencia casi ofensiva: don Juan Gossaín (q.e.j.d.), que en jubilación descanse, y Darío Fernando Patiño, que ni fu ni fa como retacador.
El único asomo de acoso laboral que sentimos con don Juan era que cuando no nos reíamos de sus chistes nos mandaba un memo (no confundir con un meme).
Y Darío Fernando nunca tuvo con nosotras un comentario bochornoso, estilo: Uy, quién fuera sombrilla pa que lo agarren del palo.
El acoso sesual del hombre a la mujer es un vicio machista jundamentao en dos mitos rurales: que el hombre que no lo pida pasa por dañao y que toda mujer debe alegrarse cuando se lo piden. Como diría una uribista: ¡Falso de toda falsedá!
Las mujeres no agradecemos que los hombres nos lo pidan sino que nos conquisten con detalles: un ramo de flores, una serenata, el 50% de los bienes…
Su caso es muy corriente y chocante: el tipo feíto y superao que llega a un puesto alto y cree que el poder es erótico per se (¡upa!, quién nos aguantará reventando latín).
Sepa usté y los de su calaña que ya las mujeres no somos las bobas que nos dejábamos abusar calladas del miedo. Y si las autoridades no nos paran bolas cuando denunciemos, acudiremos a los verdaderos defensores del pueblo: Féis y tuister.
A usté lo mató la inmadurez: el adolecente que tiene novia y ella no sabe.
Pa terminar, querido esibicionista, el hombre que se aprovecha del poder y acosa sesualmente a una subalterna es porque tiene muy caída la autoestima. Viera usté como es de anfrodisiaca la indiferencia. Bueno, sin llegar al estremo de nuestros maridos, que todos los días nos toca pedirles pruebas de supervivencia.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Santos invitó a Uribe a acompañarlo a Guásinton a la celebración de los 15 años del Plan Colombia. “Si quiere nos vamos en el mismo avión”, le dijo. Y quizque Uribe le contestó: Bueno, pero no tanquiemos donde tanquió Pedro Juan.