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Toconal

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Aunque la frase suene muy de redactor político, es cierta: este es el campeonato Toconal, todos contra Nacional. Ha demostrado una apabullante superioridad el cuadro verde en el último semestre. Los números así lo demuestran y para este año, pese a la salida de dos o tres valores, ha movido la gruesa billetera que posee la organización y ha reforzado puestos claves.

Claro, Nacional no es imbatible, a Nacional se le puede ganar, como lo demostraron Medellín y Júnior en las finales, pero cuando lo toquen, cuando lo hieran, tienen que rematarlo. Los vecinos de patio lo tuvieron al borde del K.O. y Júnior le perdonó la vida en Barranquilla cuando le pasó por encima pero le dio posibilidades en el retorno. Nacional, como Barcelona, Bayern Múnich, Juventus, también pierde y también tiene problemas defensivos y ofensivos que los rivales tendrán que encontrarle y aprovecharlos.

Medellín luce sobre el papel bien ensamblado y puede ser una alternativa real. Si Arango se cuida y explota todo el talento que tiene, dejando la noche y el ron a un lado, el medio campo y el ataque rojo son de respeto y jerarquía. El DIM se ve más fuerte que hace dos meses y ahora depende de la muñeca de Leonel.

En cambio, Júnior perdió categoría por la salida de Tesillo en el fondo, Cuéllar en el medio y de Pérez, valioso como generador de juego pero inédito como artillero; aunque sigue manteniendo la categoría de los chiquitines Vladimir y Jarlan más el refuerzo goleador de Ovelar. El último semestre tiburón fue muy bueno y no hay motivo para pensar que va a caer, aunque se tengan dudas de los nuevos, muy jóvenes y sin experiencia.

Otro que aparece como candidato a darle guerra al verde paisa es Santa Fe, flamante campeón de la Sudamericana, que tiene un buen valor en Jonathan Gómez pero perdió totalmente la potencia ofensiva, pues no cuenta con Morelo-Quiñones, claves en los mejores momentos. Gómez jugó muy bien con Pasto y será necesario esperar cómo le va en un equipo con otras exigencias. Atención a la evolución de Baldomero Perlaza, jugador muy interesante. Los rojos mantienen la solvencia colectiva y Pelusso ha demostrado ser buen técnico.

A Rubén Israel le toca demostrar sus galones con Millonarios. La directiva sacó la escoba, limpió el plantel, aligeró las cargas económicas y Peluffo contrató al gusto del técnico. Lo que sigue es ensamblar tácticamente esos doce nuevos que llegaron, ser constante en el rendimiento y meterse desde el principio en la pelea. La generosa hinchada azul no aguanta un fracaso más. Millos en el papel es mucho más que el del año pasado.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

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