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La televisión en Colombia nació centralista y cachaca, y lo siguió siendo hasta la afortunada aparición de los canales regionales.
Concebidos para ofrecer programación de interés público, algunos de estos canales a lo largo de los años le han servido enormemente a la comunidad, pues han sido expresión de la diversidad y riqueza cultural de nuestras regiones y han atendido necesidades de la audiencia que no son consideradas en la televisión comercial. Infortunadamente otros canales regionales se han puesto al servicio de los gobiernos municipales y departamentales de turno y no han sido más que escenarios de la baja política.
Ahora que se estrenaron los nuevos gobernadores y alcaldes, como cada cuatro años, aparecen también los sabios que sí saben hacer televisión y prometen cambiar la historia del medio o, al menos, hacer que se parezca a la venerable BBC. Muchos les creen, pues, no existe una política seria de televisión pública, como sí existe en el cine, con tan buenos resultados a la vista.
El sostenimiento de los canales regionales depende en gran parte de los subsidios que les entregan sus socios y de las transferencias de la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV), gracias a los recursos que obtiene esta entidad de los pagos que hacen los operadores privados por concepto de sus concesiones. En términos generales, los canales regionales no han sido sostenibles financieramente, lo cual no importaba cuando la industria de la televisión no estaba amenazada por internet y la convergencia audiovisual.
Es común decir que la televisión pública no puede estar sometida a la dictadura del rating, pero tampoco se puede caer en la irresponsabilidad de seguir haciendo “televisión de autor” con el dinero público sin ninguna consideración a su rentabilidad social.
Además de que la televisión se volvió global, Colombia está ad portas de uno de los apretones fiscales más grandes de su historia; llegó pues el momento de decir alto y de replantear el modelo de televisión pública, incluidos los canales regionales. Hay necesidades sociales más apremiantes, el país es pobre y no puede darse el lujo de seguir financiando un esquema de televisión cuya fuente también está en sequía.
@jcgomez_j