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Con una inflación disparada, lo más seguro es que la junta directiva del Banco de la República, en su próxima junta, tome la decisión de subir las tasas de interés. Por supuesto el precio del petróleo y la colateral devaluación, reafirman la predicción de la subida de las tasas de interés.
El inicio del 2016 ha sido el más desafiante para la economía mundial. La disminución del precio internacional del petróleo, a sus niveles más bajos desde 2003, ha desencadenado un pesimismo generalizado en la industria petrolera, la que se ha expandido en toda la economía mundial. Producto de esta tendencia, los mercados bursátiles mundiales han sufridos pérdidas jamás pensadas. Con este panorama, lo que se espera en el futuro próximo es un reacomodamiento de las empresas petroleras y las dependientes de las mismas. Austeridad total es lo que necesitan entonces las empresas petroleras, pues además están empezando a padecer del incremento de las tasas de interés de sus deudas, producto de la disminución de las calificaciones de riesgo y de la subida de las tasas de interés por parte de la FED.
En palabras sencillas, en estos momentos de escasez es cuando los inversionistas salen al paso para aprovechar oportunidades en el mercado, así que las movidas empresariales (fusiones y adquisiciones) estarán al orden en el año, sobre todo en el sector de hidrocarburos.
En el caso colombiano no se puede desconocer semejante realidad. Con un padecimiento auténtico de una enfermedad holandesa debido a la fuerte dependencia de los bienes primarios o commodities en especial del petróleo, la situación indica que las petroleras debieron iniciar un plan de reducción de costos de producción y administración de caras a la sostenibilidad. Por supuesto “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. Lo que estamos viviendo con el precio del petróleo es insostenible para los productores no convencionales que se tendrán que ver avocados a dejar de producir, pues no pueden seguir produciendo a pérdida con niveles de US$20-US$30 el barril. Como esto resulta inminente, la oferta puede disminuir, aun cuando Irán comience a producir con ello el precio debería repuntar. La pregunta es cuándo y qué tanto debemos confiarnos de un precio que no controlamos. Por lo menos el pasado viernes empezó a retornar a niveles de US$30.
Independientemente de las expectativas con relación al precio internacional del petróleo, lo prudente que debe analizarse es qué tan buena es la dependencia de los bienes primarios. Claramente no es lo mejor, pues el precio depende de variables exógenas. En caso de no recomponer esta dependencia y movernos más a una industrialización y al desarrollo de servicios de clase mundial, estaremos inmersos en la misma situación cada que el ciclo económico comience a cambiar a la baja.
Los asuntos del precio del petróleo están provocando una acelerada inflación, pues la correlación entre el precio del petróleo es casi perfecta, pero a la vez nefasta.
Con una devaluación del peso y por ser un país importador, en donde además la balanza comercial se vuelve más negativa (cerca de 15billones), la urgencia del Gobierno está encaminada en su política monetaria donde el primer punto de la agenda es la inflación. Así las cosas, la próxima junta del Banco de la República definirá un aumento de la tasa de interés de entre 25 y 50 puntos básicos.
Así las cosas, es momento de empezar por la diversificación del PIB, particularmente debemos empezar por industrializarnos, pero para ello necesitamos ser competitivos, lo que se podría lograr con la mejora sustancial de la infraestructura y con incentivos al emprendimiento e innovación desde edades tempranas, que se logra con una reforma estructural en la educación.