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El metro no será una competencia para Transmilenio, el transporte público tradicional o el tren de cercanías, sino un complemento para ellos que, en últimas, los beneficiará, así como a los algo más de ocho millones de habitantes que tendrá Bogotá cuando, probablemente, comience a funcionar. Esa fue una de las principales conclusiones a las que llegaron los panelistas que intervinieron ayer en la mañana en el Foro de la Movilidad organizado por El Espectador, y que contó con la participación especial de Ken Livingstone, ex alcalde de Londres, y Robert Cervero, profesor de la Universidad de Berkeley, quienes expusieron sus teorías y estudios. Cervero dijo que lo primero por hacer era definir el tipo de ciudad que se deseaba, y de acuerdo con ello, implantar sus métodos de transporte. Livingstone, por su parte, afirmó que, como él lo puso en práctica en Londres, en Bogotá debería haber una especie de peaje para acceder a determinadas zonas.
La jornada se inició con una breve disertación a cargo del ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, quien fue enfático en afirmar que la ciudad requiere un Sistema Integrado de Transporte Público con metro, Transmilenio, tren de cercanías y el usual servicio de buses. Acto seguido, sostuvo que “Bogotá no soportaría una nueva frustración sobre el metro”, frase que fue retomada momentos más tarde por el alcalde Samuel Moreno, quien comenzó su presentación con la exhibición de un video de tres minutos sobre lo que podría llegar a ser el metro. Luego explicó que los planes de renovación urbana que adelanta su administración serán prioritarios para la implantación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) e hizo un estimado estadístico sobre los viajes por día de cada medio para el año 2018. Así, señaló que los peatones probablemente realizarán 1’720.000 recorridos cada 24 horas; las bicicletas, 256 mil; el transporte público convencional, seis millones, el metro y Transmilenio, 650 mil, y los vehículos particulares, 2’180.000.
Moreno Rojas anunció que todo el entramado de tránsito de Bogotá estará listo dentro de 30 años, como mínimo; que en Ciudad Bolívar se construirá un cable como el de Medellín y dio a conocer algunas cifras sobre seguridad en el transporte público, según las cuales los sistemas férreos son, en el mundo, los menos peligrosos, con una tasa de accidentalidad 20 veces inferior a la de los buses.
Miguel Ángel Moralesrussi, contralor de Bogotá, habló a continuación. Por un lado, aplaudió la decisión de construir el metro, pero por el otro, les llamó la atención al Alcalde y al Gobierno Nacional sobre las formas de financiación, “pues la Nación colaborará con el 70% del monto, pero con vigencias futuras de 2016”. “¿Quién correrá con los gastos estos siete años?”, se preguntó, recordando los infortunados ejemplos del metro de Medellín, que en un principio costaba US$2,5 billones, y terminó en US$6,5 millones. Por último, advirtió que la Secretaría de Movilidad se creó para organizar, no para ejecutar, y que tal desface podría generar una crisis profunda.