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¿Y si Mafalda tuviera 18 años?

Cinco décadas de la caricatura más leída de Latinoamérica, le valieron a Quino este importante premio.

Mafalda y Quino ganan premio Príncipe de Asturias.
Mafalda y Quino ganan premio Príncipe de Asturias.
Foto: AP - Dario Lopez-Mills

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¿Y si Mafalda tuviera 18 años?

La bella e inmortal Mafalda, con su pequeño vestido rojo, zapatos de muñeca, abultada y crispada melena contenida con un moño va de aquí para allá soltado preguntas que pueden sacudir el mundo. En su genialidad, Quino supo plasmar en esos trazos el temor de los padres que al ver crecer a sus hijos se preguntan cuándo llegará la edad de los “¿por qué?”.

Mafalda se quedó para siempre sumergida en esa edad en la que los niños tienen la habilidad involuntaria y natural de formular preguntas que revuelven el estómago de los adultos: ¿Cómo vienen los niños al mundo? ¿Dónde está Dios? o ¿Si él es tan poderoso por qué se murió el perro?

Pero la audacia de Mafalda es ser más atrevida, darle la vuelta a algunas afirmaciones sin parecer hacer uso del sarcasmo, porque claro, una niña tan pequeña no puede hacer gala de un nivel tan sofisticado de sarcasmo… ¿O sí?

Sin embargo, sus ideas no solo meten en aprietos a sus padres sino a la sociedad en general, cuestionando el Statu Quo, las políticas gubernamentales, el modelo de educación imperante, etc, haciendo uso de un lenguaje común que la ha convertido en una de las caricaturas más reconocida en Latinoamérica.

En parte, su éxito se debe a que se atreve a decir muchas cosas que otros callan cuando son adultos; someterse a la autoridad del jefe cuando denigra de su trabajo simplemente por su cargo y no por la calidad del trabajo mismo, aguantarse los malos hábitos de su compañeros de cama porque se teme a la soledad en una edad adulta, decir siempre que sí, por obligación, cuando en realidad se quiere decir que no, y en general lo que representa llegar a la mayoría de edad kantiana que promulga el ser razonables y libres, siempre y cuando se obedezca a la autoridad.

¿Por qué Mafalda nunca crece? Como lo ha insinuado Quino en sus libros, tal vez si lo hiciera perdería la gracia, la capacidad de asombrarse de cosas tan cotidianas como la lluvia, un arcoíris, una lagartija que cambia de colores, y ese es su encanto. Perdería aquella espontaneidad que fácilmente se confunde con imprudencia.

Mafalda no crece porque se iría a los boliches (discotecas), invertiría todas sus energías y su tiempo en su novio. Hora tras hora elegiría y retocaría la foto de su perfil de Facebook y nunca despegaría los ojos de los mensajes que recibe por WhatsApp. Contestaría las preguntas de sus padres simplemente con un: “Ajá… Sí… Ajá… Ajá”, mientras revisa cuántas personas han comentado su estado.

Siempre rivalizaría con Susanita porque ella presume el último smartphone y las dos se mueren por el mismo chico de la universidad que lleva el cabello al estilo de Robert Plant en sus años mozos. Tal vez saldría con Manolito y se reiría de todos sus disparates, ya que, aunque no es muy brillante, sabe hacer reír a las mujeres. Preferiría la risa que las reflexiones trascendentales que haría Felipe, que estudiaría filosofía en la Universidad de Buenos Aires y estaría enamorado de Mafalda, pero nunca se lo confesaría por temor a perderla para siempre.

Por vanidad se quemaría una oreja con una plancha para el pelo, y sufriría depilándose las cejas, pasaría horas y horas hablando con sus amigas del último cantante de moda, y de las señales que le dio Miguelito, ahora con una tremenda melena, con 1,90 de estatura, entrador y jugador de Boca Juniors.

Se enamoraría y el mundo le parecería perfecto; adiós a los conflictos sociales, a sus charlas sobre la desigualdad, la hegemonía de unos países sobre otros, hasta la sopa le encantaría.

Todo le importaría un rábano con tal de conseguir boletos para ir a un concierto de Andrés Calamaro con un chico de chamarra y moto que le promete a su padre traerla antes de medianoche, que desde hace tiempo la corteja y se escapan juntos a la madrugada para hacer grafitis en las inmediaciones del “Gran Rex”. Se demoraría una eternidad para salir, mientras Raquel comenta con su padre sin nombre cómo ha crecido tan rápido Mafalda.

Espero que nunca crezca, creo que esa es su gracia, porque Quino en su genialidad introdujo una tremenda crítica política de una manera sutil que solo muy pocos caricaturistas han logrado hacer, entre ellos muchos colombianos como Antonio Caballero, Bacteria, Ozuna y Betto.

Personalidades de la literatura y reconocidos caricaturistas relatan para El espectador la importancia de Mafalda en el mundo actual.

Héctor Abad

¿A qué se debe que Mafalda tuviera tanto éxito?
Su éxito es su franqueza, su dulzura, su agudeza. Su capacidad de dejar callados a sus interlocutores y asombrado al lector.

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¿Cree que si el protagonista de la tira de Quino hubiera sido un niño también hubiera sido tan exitosa?
No podría imaginarme una tira cómica de un Manolo inteligente e irreverente: sería una cosa un poco anticuada y extemporánea. Es importantísimo que Mafalda sea mujer, pues su aparición coincide con la irrupción de la mujer en muchos más espacios del mundo occidental: profesional, universitario, político, laboral.

Betto

¿Es Mafalda una caricatura compleja, en el sentido de sus trazos?
Es una caricatura llena de detalles, desde el punto de vista técnico es rica y compleja.

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¿Cuál cree que es la clave para que Mafalda sea tan exitosa?
Mafalda tiene mucho éxito porque aborda los problemas de nuestra condición humana, la inseguridad de Felipito, la envidia de Susanita etc. Todos nos identificamos con alguno de sus personajes.

Bacteria

¿Cuál cree que es la clave del éxito para de Mafalda?
El éxito de Mafalda consiste en que el mundo político no cambia: sigue la desigualdad, la corrupción, y los problemas que ella mostraba en sus viñetas hacen parte de la realidad actual.

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¿Qué opina dela obra de Quino?
Quino es el genio absoluto, su trabajo sobrevivirá al paso del tiempo, decir tantas cosas con un dibujo no es fácil y él nos muestra la sencillez hecha dibujo.

Daniel Samper

Defino a Mafalda con sus mismas letras: Da flama

Para anotar

La caricatura muestra una fascinación por la inocencia de los niños que les recuerdan a los adultos en lo que se han convertido y les reprochan la manera como llevan las riendas de las cosas: una forma innata de actuar que sigue tan vigente como hace cincuenta años.

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La habilidad de Quino para adaptarse a los cambios de la sociedad es fascinante, y lo ha probado con la irrupción de la tecnología y de internet dentro del mundo de este peculiar grupo de amigos. La tira podría representar a una niña cualquiera,de cualquier rincón inhóspito del país, y a su grupo de amigos de un barrio popular en las grandes y desiguales ciudades colombianas.
 

 

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