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El Inter de Brasil también la vio negra

Los campeones de América perdieron la semifinal del Mundial de Clubes.

14 de diciembre de 2010 – 07:04 p. m.

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El Mazembe de la República Democrática del Congo sigue haciendo trizas los pronósticos, acabando con las predicciones y confirmando el crecimiento del fútbol africano que, por primera vez en la historia del Mundial de Clubes, jugará una final.

Los golazos de Mulota Kabangu y Dioko Kaluyituka despedazaron las previsiones en Abu Dabi y dejaron en evidencia al Internacional de Porto Alegre, un clásico en esta competición, representante del país del fútbol por naturaleza, Brasil.

Son los representantes africanos los principales animadores de los grandes torneos. Causan sensación el desparpajo de su fútbol, el poder físico de sus integrantes, la velocidad. Pero las carencias técnicas, la ausencia de disciplina táctica, suelen dejar a los equipos del Continente Negro a medio camino.

Pero no ha sido el caso en Abu Dabi, donde el Mazembe supo jugar sus cartas para vencer en la primera ronda al Pachuca mexicano y ahora eliminar al Internacional, campeón del Mundial de Clubes en 2006 y favorito para disputar la corona de la competición.

Instalado en la cima del fútbol africano, el equipo que dirige el senegalés Lamine N’Diaye ha demostrado haber aprendido de tiempos pasados y rentabilizar la experiencia, sobre todo la de su paso efímero del año pasado, cuando fue eliminado a las primeras de cambio y acabó en el penúltimo lugar de los siete participantes. El cuadro congoleño ya ha sobrepasado cualquier expectativa, hasta las más optimistas.

Sin embargo, el éxito no es nuevo para el Mazembe, un club acostumbrado a grandes logros. Capaz no sólo de ganar la Liga de Campeones africana, sino también de revalidar el título un año después para elevar su cosecha continental a cuatro títulos (1967, 1968, 2009 y 2010).

En su segunda participación consecutiva en el Mundial de Clubes ha dejado atrás a dos rivales aparentemente más reputados, con mucho más cartel, pero seguramente con menos ganas e ilusión.

El fútbol africano no conoce la presión competitiva, ni el miedo al fracaso. Sostenido por un grupo de jugadores afianzado desde que unieron sus fuerzas en 2009, han crecido en su mentalidad, ahora ganadora, con la llegada al banquillo de N’Diaye.

“Ahora es un equipo diferente. Todos los muchachos quieren jugar, luchar y ganar. Lamine les ha inculcado un espíritu combativo” , advirtió ayer el presidente del club, Moïse Katumbi.

La victoria merecida y sin discusión de los congoleños es un aviso para el Inter de Milan o el Seongnam Ilhwa, que con los colombianos Iván Ramiro Córdoba y Mauricio Molina, respectivamente, disputarán hoy la otra semifinal desde las 11:00 a.m., con transmisión por el canal Fox Sports.

 

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