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La contradicción de las empresas mediáticas

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27 de diciembre de 2015 – 09:00 p. m.

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Ángela Merkel es la actual canciller de Alemania y empezó sus gobiernos desde el 22 de noviembre de 2005.

Felipe González fue presidente del Gobierno de España de diciembre de 1982 a mayo de 1996. Margaret Thatcher gobernó el Reino Unido de mayo de 1979 a noviembre de 1990. Todos ellos con posibilidad de ser reelegidos indefinidamente. Según el editorial “La contradicción ecuatoriana”, de El Espectador, del 15 de diciembre, esto también merecería el apelativo de “poco democrático” y “sobran las razones para cuestionar un poder de este estilo”. Solo que a ninguna empresa mediática se le ha ocurrido calificar de “poco democrático” el sistema parlamentario con reelección indefinida.

La reciente enmienda constitucional en Ecuador no permite “perpetuarse en su cargo” per se a ningún funcionario de elección popular, como sostiene El Espectador. Lo que le permite es ser candidato cuantas veces lo considere y ser elegido, si así lo que quiere el pueblo ecuatoriano, que es otra cosa. Se trata, entonces, de un ejercicio democrático similar al de las democracias europeas. En Ecuador, esta concepción constitucional no es nueva. José María Velasco Ibarra se presentó como candidato seis veces y, como una excepción política, fue presidente del país en cinco ocasiones. Rodrigo Borja, socialdemócrata, luego de ejercer la Presidencia (1988-1992), fue candidato al mismo cargo en 1998 y 2002 y perdió ambas contiendas electorales. Puede alguien no estar de acuerdo con este sistema, pero estas situaciones políticas no pueden ser señalas de “poco democráticas”, como si se tratase de un axioma

Respecto de la definición de la comunicación como un servicio público, El Espectador dice que es un“intento del Gobierno ecuatoriano de estatizar y tomar el control de un sistema de medios que afronta las consecuencias de una concentración de poder estatal desmedido”. Pero este señalamiento confunde las categorías estatización y público y las utiliza como sinónimos, de tal suerte que ignora la filosofía que sustenta la Carta Política ecuatoriana de 2008 que da prioridad al garantismo constitucional; principio que además profundiza el carácter de la democracia ecuatoriana a través de la recuperación de la esfera de lo público.

Esta definición no menoscaba los derechos de propietarios y periodistas de los medios privados, sino que los incorpora a las nociones modernas de la comunicación. Estas nociones ven en los medios espacios de pedagogía democrática para las audiencias y no sitios de privilegio social o político. Asimismo, confronta la agenda de los grupos de presión económica que no se resignan a dejar de manipular ideológicamente a los ciudadanos con banalidades que, por ejemplo, confunden información cultural con entretenimiento, y que promueven cierta conciencia social mientras esta no cuestione al poder establecido del capital y su sostén ideológico.

Por tanto, que la comunicación sea un servicio público no menoscaba losderechos de los periodistas ni de los ciudadanos; por el contrario, sitúa las arduas labores de informar y comunicar en un plano de múltiples responsabilidades compartidas (públicas y privadas); y, con el tiempo, construirá audiencias que reclamen mejores contenidos y fuentes informativas.

* Embajador de Ecuador en Colombia.

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