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Los trastornos del sueño son más comunes de lo que imaginamos. Del 10 al 15% de la población de los países desarrollados padece de insomnio severo y ha recurrido a algún tipo de tratamiento médico para superarlo, de acuerdo con Ralf Fischbash y Guido Ern, internistas y especialistas en medicina del sueño de la Universidad Heinrich-Heine de Alemania.
En su más reciente publicación, titulada Usted puede dormir bien. ¿Cómo tener un sueño sano?, de la editorial Panamericana, los expertos manifiestan su preocupación por lo que han denominado “la epidemia del insomnio”. “La fatiga y las problemáticas asociadas a los trastornos del sueño son una tendencia cada vez más generalizada, pero no reciben la atención adecuada”, aseguran.
Fischbash y Ern estiman que existen más de 80 circunstancias que pueden derivar en este tipo de trastornos. “Las causas pueden ser de naturaleza social, física, emocional o psicológica”, advierten. Según los especialistas, las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso, gastrointestinales, metabólicas, la anemia, el hipotiroidismo; los trastornos mentales como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, y la adicción al tabaco, al alcohol o a sustancias psicoactivas, suelen ir acompañadas por graves situaciones de insomnio. Estas —explican— “son situaciones relativamente conocidas; sin embargo, a fenómenos como los trastornos respiratorios del sueño les hemos restado la importancia que merecen”.
La apnea es uno de los trastornos respiratorios del sueño más graves. “No obstante, y aun cuando es conocido que puede producir complicadas afecciones cardiacas y cerebrales, es considerada como una enfermedad exótica”, afirman los especialistas.
La apnea de sueño se produce por una excesiva relajación de los músculos de la garganta que puede llegar a producir la obstrucción de las vías respiratorias.
“La mandíbula inferior y la base de la lengua se deslizan hacia atrás, impidiendo el ingreso adecuado de oxígeno. El afectado puede dejar de respirar durante 10, 20 o 60 segundos y, en casos extremos, hasta por dos minutos”, explican Fischbach y Ern.
El aumento del volumen del ronquido, la fatiga constante, el cansancio durante el día, la disminución del rendimiento físico y mental, la falta de concentración, el nerviosismo y la irritabilidad, el dolor de cabeza, la depresión, la disfunción y la impotencia sexual, los vértigos y la sudoración nocturna, son algunos de los síntomas de la apnea, un problema capaz de producir graves trastornos de sueño.
Según Fischbach y Ern, los factores que aumentan la posibilidad de sufrir apnea están asociados al sobrepeso, el consumo abundante de comida en las noches, el consumo de cigarrillo, alcohol, somníferos o antidepresivos, entre otros. El trastorno puede producir hipertensión, arritmia, enfermedad coronaria, infarto del miocardio, insuficiencia cardiaca, derrames cerebrales, hemorragias nasales y muerte súbita.
De acuerdo con los especialistas, las personas que sospechan padecer de apnea de sueño deben acudir al médico lo más pronto posible. Existen tratamientos farmacológicos, terapias respiratorias e incluso procedimientos quirúrgicos para solventar el problema. “Sin embargo, el éxito de los tratamientos depende en gran medida de la disposición del paciente para cambiar aquellos hábitos de vida que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad”, concluyen.