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No son muchas las dinastías que conforman la historia de la Liga de Béisbol Profesional en Colombia. Y por dinastía, en este tipo de deporte, se comprende a los equipos que, en un período de años muy corto, logran una seguidilla de tres títulos o más. Puede ser de forma consecutiva. Por ejemplo, Tigres de Cartagena —el tercer máximo ganador en la historia del béisbol colombiano con seis coronas—, que entre 2004 y 2007 logró cuatro campeonatos.
La otra gran dinastía en Colombia es la de Caimanes de Barranquilla, el equipo más laureado de la Liga (13), que entre 2007 y 2010 obtuvo tres títulos al hilo. Este tipo de récord no solo se mide, no obstante, por los años consecutivos de victorias. Por ejemplo, los Indios de Cartagena, que entre 1948 y 1953 consiguieron tres títulos, hicieron una dinastía. Lo mismo que Caimanes, modelo 2019-2024, pues de los últimos cinco torneos ganaron en cuatro oportunidades.
Los barranquilleros, que ya están en la final de la Liga de Béisbol que empezará este fin de semana, quieren alargar su dominio y van por la sexta corona en los últimos ocho torneos, el que sería el segundo título al hilo, tras la final que le ganaron a Vaqueros de Montería el año pasado, y el decimocuarto de su palmarés.
Si hay un hombre representativo en esa historia reciente de los Caimanes es Dilson Herrera, el capitán de la novena que dirige el mánager José Mosquera.
Herrera, por su trayectoria, es uno de los nombres pesados de la Liga colombiana. Su apellido tiene historia, pues apareció en 105 juegos de Grandes Ligas en Norteamérica durante cuatro temporadas (entre 2014 y 2020) distribuidas entre los Mets de Nueva York, los Rojos de Cincinnati y los Orioles de Baltimore. Sabe de su condición de referente en Colombia y se muestra orgulloso de su recorrido: “Ser parte de esa lista de colombianos que han llegado a las Mayores no es sencillo. Para nosotros es muy difícil firmar, ya que el béisbol no es el deporte principal en nuestro país. Recordar esos momentos es pensar en el esfuerzo y sacrificio que requirió llegar tan lejos”.
Uno de los grandes recuerdos que se le viene a la mente fue su primer hit, un imparable, cuando jugaba para los Mets, ante Justin De Fratus, en un partido contra los Filis de Filadelfia. “Era el sueño de todo jugador que anhela con llegar a las Grandes Ligas. En ese momento se materializó todo el trabajo, no solo mío, sino también de mi familia”.
Sus padres fueron los principales responsables de su llegada a Estados Unidos a los 16 años, cuando firmó su primer contrato. “Fueron cruciales, y es a quienes más les agradezco. Formaron a una persona. Hoy, muchos jóvenes llegan a las Grandes Ligas, pero carecen de valores para mantenerse en esa élite. Es responsabilidad de las familias, pero también de las academias. Muchas se enfocan en formar a deportistas, pero no en su desarrollo integral”. De esos recuerdos ya pasó casi media vida, toda una carrera, pues el pelotero, ahora de 30, ya dejó el béisbol norteamericano de élite, desde 2020, para continuar su andar en otros países de Latinoamérica, desde México hasta Venezuela. En Colombia, comanda a los Caimanes, con los que acumula cuatro coronas.
Para Herrera la clave del éxito de los barranquilleros, con los que además consiguió uno de los títulos más importantes de su carrera, la Serie del Caribe, está en la inversión y el proyecto del equipo. Esa es una de las falencias que, según él, no permiten que el béisbol crezca en nuestro país. “Tenemos un nivel alto. En los últimos años se ha visto que más extranjeros consideran nuestra Liga como una opción seria. Sin embargo, nos falta apoyo, patrocinio y un plan claro para avanzar, no solo a nivel de equipos, sino también en las selecciones. Se vio en el último Clásico Mundial. Tenemos jugadores, y los peloteros siempre estamos dispuestos a dar lo mejor. Podemos competir al máximo nivel. Lo que falta es un mayor compromiso de la dirigencia y el apoyo necesario para crecer como país en este deporte”.
Uno de los equipos que precisamente hace bien esa labor es Caimanes, la escuadra con mejor organización de la Liga. Son los favoritos nuevamente al título, lideraron con suficiencia la fase regular y en el Round Robin, tras un inicio dubitativo, se recuperaron para asegurar su pase a la final. Los de Barranquilla esperan agrandar su dinastía y ven en Herrera al líder que puede llevarlos a una nueva consagración.
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