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Timonazo

Iván Mejía Álvarez
21 de diciembre de 2015 – 11:25 p. m.

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Nacional se convirtió en el equipo más laureado de la historia del fútbol colombiano gracias al golpe de timón de Reinaldo Rueda, su nuevo conductor para este semestre.

Nacional había perdido la brújula en el primer semestre y pese a tener una magnífica nómina, la misma que acaba de ganar el título, los experimentos y las rotaciones de su técnico Juan Carlos Osorio le habían hecho perder el rumbo. La inquietud de la plantilla traducida en inseguridad en la cancha, las variaciones tácticas, el cambio permanente de jugadores, agrietaron la relación interna y el resultado se vio en la cancha.

Rueda llegó y su experiencia le sirvió para tomar determinaciones fundamentales que le cambiaron la cara al elenco verde. Montó un equipo titular y se la jugó con esa nómina, con ligeras variantes, sin inventarle puestos a nadie, sin acomodar sus ideas a la brava, dejando que las cosas fluyeran naturalmente. Tuvo la fortuna que Nacional no tuvo participación internacional en el segundo semestre por lo que no debió rotar y le permitió mantener la nómina básica.

Reinaldo pensará hoy que la determinación fundamental fue entregarle la confianza del arco a Franco Armani, quien terminó dándole la razón y convirtiéndose en hombre clave en los momentos determinantes como contra Medellín y en la final a la hora de los tiros desde los doce pasos. Un buen equipo comienza por un gran portero y Armani recordó los tiempos en que Falcioni ganaba títulos para el América.

De la misma manera confió en Duque como su bastión atacante y éste le respondió con 15 anotaciones. Pero también, Reinaldo le dio confianza a Sebastián Pérez, la figura de la final, y a Marlos Moreno, el autor del gol que llevó al verde hasta los doce pasos. Ellos no contaban para Osorio pero fueron fundamentales para Rueda.

Nacional fue el mejor equipo del semestre pero no fue el mejor en las finales. Medellín y Júnior lo hicieron ver mal en los últimos partidos. Al verde se le fue el fútbol y el talento porque Macnelly se apagó y le faltaron ideas y movilidad.

Alexis Mendoza tiene que estar pensando hoy en el momento en que se olvidó que hacerle dos goles a Nacional era una proeza y que había que defenderlos con todo. Mantenerse durante 92 minutos sin que Nacional le volviera a marcar tras el mazazo inicial a los 35 segundos, fue una lección para el joven técnico: los tres volantes, metiendo a Narváez, hubiera sido la determinación lógica en Barranquilla. De todas formas, campeón de la Copa y segundo de la Liga, es un muy buen comienzo para su carrera como técnico. Tiene futuro.

Finalmente, una feliz Navidad y un mejor Año Nuevo para todos los lectores habituales de esta columna. Descansaremos hasta enero y si el de arriba nos da la oportunidad ya volveremos a conectarnos.

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