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El rostro detrás de los bloqueos de taxistas

Hugo Ospina, representante de uno de los sindicatos del gremio en la ciudad.

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Dicen las autoridades que Hugo Ospina fue el hombre responsable de que ayer en la madrugada una ola de taxis paralizara a toda la ciudad. Fueron 25 puntos estratégicos en los que era imposible circular. Los portales de Transmilenio estaban atestados de gente impaciente que esperó durante dos horas para poder abordar un articulado. A las seis de la mañana la Policía había controlado la situación, para lo cual tuvo que combinar la persuasión y, en últimas, la fuerza.

Todo empezó a la media noche del lunes. Los taxistas que prestaban servicio a esa hora escucharon en sus frecuencias radiales una alarmante noticia: una de sus compañeras había sido violada y asesinada luego de que le hubieran robado su vehículo. Radiotaxi también había anunciado 15 atracos, seis carros hurtados y un hombre más apuñaleado, según dijo Fredy Contreras, presidente de Ayudaltax.

Invadidos por el pánico y la rabia, los taxistas empezaron a organizarse por localidades para cercar algunas vías de Transmilenio y calles de la ciudad. Después las autoridades ratificarían la información que había prendido la alarma: a la mujer sí la habían atracado, pero estaba a salvo. El otro taxista agredido estaba recuperándose en la Clínica del Occidente.

En nombre de su gremio, Ospina ofreció disculpas por el malentendido a las ocho y treinta de la mañana. Sin embargo, siguió protestando. “En lo que va corrido de este año, seis compañeros han sido asesinados. Cuatro de ellos,  mientras prestaban el servicio”, dijo el líder, de 43 años.

A los reclamos sobre la inseguridad les agregó otros sobre la proliferación de taxis de municipios aledaños a Bogotá, las camionetas blancas que también prestan servicio privado de transporte y el desempleo que va a generar el RUNT (Registro Único de Transporte), ya que, según dijo, muchos no van a poder renovar sus licencias por tener costosas multas acumuladas.

Hacia las  9:00 a.m. la Policía detuvo a Ospina  por perturbar la movilidad y fue trasladado a la URI de Paloquemao para su posterior judicialización. Otros diez manifestantes fueron conducidos a una UPJ, donde no estarían por más de 24 horas. “Hugo es algo fogoso, pero es injusto que los policías lo hayan golpeado. Además, él  tomó la vocería, mas no fue el organizador de las obstrucciones en la movilidad”, aseguró Herminso Bermúdez, del Sindicato Nacional de Taxistas.

“Hugo pasó de la cuna al volante. Desde hace 20 años ejerce el oficio, y en todo ese tiempo se ha caracterizado por luchar por la seguridad de todos nosotros. Incluso, fundó la Asociación de Protestantes y Conductores de Taxi”, relató Aníbal Buitrago, taxista y amigo de Ospina.

Contreras, Buitrago, Bermúdez y Manuel Chaparro, el abogado del detenido, estuvieron durante todo el día en la URI, aguardando a que la Fiscalía definiera una fecha para su audiencia. Sin embargo, ésta no fue determinada.  Doris de Ospina entraba y salía, repartiéndose entre llevarle algo de comer a su esposo, y atender a sus dos hijos en su casa en el barrio Alcalá.

A las 5:00 p.m. varias autoridades distritales se reunieron en la Secretaría de Gobierno con los líderes para escuchar sus peticiones y denuncias. Al respecto, la secretaria, Clara López, pidió respeto por las normas de convivencia y dijo: “La Policía ha registrado dos homicidios de taxistas en oficio este año y eso no es un gran indicador de violencia contra ellos. Sí tenemos temas de atracos, por ello el general Palomino tiene todo un plan coordinado  para la seguridad en la noche”.

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