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El despliegue publicitario que hace Ecopetrol con motivo de la parcial puesta en marcha de la refinería de Cartagena, sería conveniente que sirviera para aclarar algunas inquietudes.
La inversión en la refinería, hasta ahora, llega a US $8.015 millones, el presupuesto de la primera línea de metro de Bogotá es de US $7.000 millones. Los sobrecostos de la refinería superan los US $4.000 millones. ¿Cómo se llegó a esa cifra y quiénes tomaron las decisiones?
Parte del problema de la operación de las termoeléctricas es que deben usar diesel, mucho más costoso que el fueloil. Como un éxito se afirma que Reficar no produce fueloil, sino que convierte el crudo en combustible liviano y en coque. Parte importante de los sobrecostos puede deberse a esta decisión. Surge la pregunta obvia: ¿no se pensó que el fueloil era necesario para las termoeléctricas ante la escasez conocida del suministro de gas? No hubo estudios de mercado, o la prioridad era invertir sin medida los recursos de los accionistas de Ecopetrol, de los cuales el Gobierno posee el 88,5%.
En el año 2007 Ecopetrol compra Propilco, productora de polipropileno. En ese año la compañía tenía que importar el 70% de su materia prima y la producción nacional descendía. Ecopetrol paga US $690 millones por Propilco. Los estados financieros de esta empresa, en diciembre de 2006, mostraban un patrimonio de $391.172 millones de pesos (US$194 millones), una utilidad de $50.078 millones de pesos, una ebitda de $119.478 millones de pesos y un pasivo de $535.816 millones de pesos. Se pagó 16 veces el ebitda, múltiplo generoso que debería tener en cuenta cuando el Estado no actúe, no como comprador sino como vendedor.
Ecopetrol, para evitar tener que hacer provisiones mayores sobre este activo, modifica el diseño de la refinería para que produzca Polipropileno, el costo adicional inicial de US $133,5 millones.
En el año 2005, el Conpes definió los lineamentos de la ampliación de la refinería: dispuso que hubiera un socio estratégico privado, de preferencia mayoritario, y que este socio asumiera el riesgo de su capital y que Ecopetrol no fuera necesariamente el operador de la refinería nueva.
Al finalizar el proyecto no se cumplió ninguna de las decisiones. Ecopetrol es el propietario directa e indirectamente a través de sus subsidiarias del total de la refinería, es el operador y garante de la totalidad de la deuda. El socio privado Glencore no asumió riesgo de su capital.
En el año 2006, Glencore invierte US $630,7 millones en Reficar, los resultados financieros de la refinería en los años siguientes son deficitarios, al punto que en el 2009 se estimaron costos hundidos por el valor de US $886 millones, que podrían reducirse a US $358 millones cambiando la estrategia de inversión. Glencore decide retirarse del proyecto luego de haber otorgado el contrato de construcción a Chicago Bridge & Iron en la modalidad de “costos reembolsables”, a mayor inversión mayor utilidad para el contratista. A pesar de las pérdidas incurridas por Glencore como inversionista, que reducían sustancialmente el monto de su inversión, Ecopetrol adquiere las acciones por un valor de US $549 millones. Glencore se retira del proyecto alegando tener dificultades para obtener la financiación requerida, ante la disminución prevista de los márgenes de refinación. A pesar de la directriz del Conpes, Ecopetrol asumió casi toda la pérdida de Glencore como inversionista.