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El sector de las telecomunicaciones está preocupado. En los últimos ocho años se ha anotado, de la mano del Gobierno, victorias como llevar la penetración de servicios de voz móvil más allá del 118 % sobre la población colombiana y que su consumo mensual sea dos veces el promedio de América Latina. Pero hoy la inversión y los ingresos vienen en caída. Así lo manifestaron actores de la industria, como América Móvil (Claro), que asegura que la inversión del sector en lo corrido del año, en comparación con igual período de 2015, ha disminuido 15 %.
Era costumbre que las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) vinieran creciendo por encima del Producto Interno Bruto, pero hoy sus ingresos están decreciendo alrededor de 2 %. ¿Por qué? Por distintos factores, como la inflación y la tasa de cambio, que, si bien ya no está por encima de $3.000, sigue poniendo en aprietos a las compañías que se endeudan e invierten en dólares. Los jugadores del sector están de acuerdo en que hay que tomar medidas que estimulen la inversión privada y el consumo por parte de los ciudadanos.
Para Juan Carlos Archila, director de relaciones internacionales de América Móvil, es necesario repensar las cargas regulatorias y las exigencias, por ejemplo, en cuanto a calidad. “Hay que entender que hay momentos en que hay que tener razonabilidad en las imposiciones que se ponen a la industria para que siga invirtiendo”, aseguró. Además manifestó su preocupación por la reforma tributaria, una angustia que compartieron Telefónica y Tigo-Une durante el encuentro del sector de telecomunicaciones organizado en Bogotá por la Asociación Colombiana de Ingenieros.
“Se habla de que en la reforma se piensa, entre otras cosas, aplicar un impuesto al consumo que elevaría los tributos a 26 % para los usuarios, sin tener en cuenta el estrato. Eso puede ralentizar la digitalización y el acceso a las TIC”, opinó Jaime Andrés Plaza, vicepresidente de Regulación de Tigo-Une. Además de la necesidad de no gravar al usuario, señala la de promover el acceso a las TIC, por ejemplo, no desmontando el subsidio a internet en estratos bajos y con eventuales auxilios para el acceso a terminales, como los teléfonos inteligentes.
Al igual que Plaza, y que prácticamente toda la industria audiovisual colombiana, Fabián Hernández, vicepresidente de relaciones institucionales de Telefónica, considera que el Gobierno debe trabajar en una política que equipare regulación y cargas tributarias para las empresas nacionales en comparación con las nuevas plataformas, conocidas como OTT, por ejemplo Netflix o Whatsapp, que no invierten en infraestructura, entre otras diferencias. “No se trata de restringirlas, sino de desregular las plataformas tradicionales” profundizó Plaza, de Tigo-Une.
Pero para Telefónica y Tigo-Une hay algo en común que es crucial para asegurar la inversión y lograr el círculo virtuoso del que habla Jaime Andrés Plaza: más inversión genera más innovación, que retorna en ingresos, los cuales permiten seguir invirtiendo. Se trata de la concentración de mercado que, aseguran, tiene Claro en el mercado colombiano, pero cuya existencia es negada por la compañía de Carlos Slim con estudios académicos en mano. “Si no hay reglas claras, no hay garantías para una inversión sostenible y niveles de competencia adecuados”, afirmó Hernández.
Por lo mismo, al igual que Tigo-Une, pero a diferencia de Claro, Telefónica no cree que estén dadas las condiciones para subastar la banda de 700 MHz, la más apetecida para servicios móviles, proceso que el Gobierno había anunciado para finales de este año. “Se deben solucionar temas estructurales antes de hacer una subasta de espectro, porque si la hay ahora, tal vez después sea demasiado tarde para generar condiciones de competencia”, agregó Plaza. Según él, los cargos asimétricos que existen actualmente deberían mantenerse hasta que se nivele el mercado.
Del lado del Gobierno, el viceministro TIC, Juan Sebastián Rozo, aseguró que hay que tener presente que la difícil situación macroeconómica no es exclusiva de Colombia y el sector TIC. “Estamos haciendo una tarea de conversación permanente con todos los actores para que nos den su visión de cómo podrían tener un mejor ecosistema”, dijo, y agregó que, de cara a la reforma tributaria, la posición de la cartera es clara: dar oxígeno al sector y buscar una estructura que permita masificar el acceso a terminales y al servicio.