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Después de la tragedia del avión malasio

Evidencia presentada por Kiev y avalada por Estados Unidos señala de nuevo a los rebeldes prorrusos como responsables de derribar el avión de Malaysia Airlines.

Monitores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa inspeccionan el tren con los cuerpos. / AFP
Monitores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa inspeccionan el tren con los cuerpos. / AFP
Foto: AFP - BULENT KILIC

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Cuatro días después del derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines, las autoridades ucranianas dieron por terminadas las labores de rescate de los 298 cuerpos de las personas que iban a bordo de la aeronave. Algo paradójico, si se tiene en cuenta que el gobierno ucraniano tiene una escasa presencia, por decir lo menos, en una zona controlada ampliamente por los rebeldes prorrusos, que el lunes prometieron (de nuevo) garantizar el acceso de investigadores internacionales para examinar el lugar en el que cayó el avión derribado.

Un tren con vagones refrigerados partió el lunes en la tarde con 282 cuerpos a bordo, más restos de los otros 16, hacia la ciudad de Járkov, localidad esta sí bajo el control del gobierno central de Kiev. En este lugar, un equipo de expertos (31, en su mayoría holandeses) se encargará del examen y la repatriación de los cadáveres.

Con los cuerpos por fin fuera del control de los rebeldes, el resto de la investigación seguía paralizada hasta el lunes en la tarde. Los militantes prorrusos se comprometieron ayer a entregar las cajas negras de la aeronave a las autoridades de Malasia. Aunque no es un asunto desechable, lo más sensible en el análisis que aún falta son los restos mismos de la aeronave, una tarea que puede determinar qué tipo de misil derribó al avión y con esto ofrecer más pistas acerca del origen del arma.

Gracias al retraso de las labores de investigación en la zona del derribo, la posición de los rebeldes parece cada vez más comprometida, al menos ante la comunidad internacional. En un documento público redactado por la Embajada de Estados Unidos en Ucrania se afirma que hace apenas dos semanas se detectó el paso de por lo menos 150 vehículos (tanques, transportes blindados de tropas, piezas de artillería y lanzadores de granadas) desde Rusia hacia Ucrania. La embajada también asegura que Rusia está entrenando a los rebeldes en una instalación en el suroeste de este país y que el entrenamiento incluye el manejo de sistemas antiaéreos. Según datos de la misión diplomática, al menos una docena de aviones ha caído en Ucrania en los pasados seis meses (incluyendo por lo menos una aeronave de carga que volaba a gran altura).

El texto de la misión diplomática parece avalar los elementos que, según el gobierno de Kiev, prueban que Rusia habría proveído el misil que derribó el vuelo de Malaysia Airlines. Estas pruebas incluyen un video de una plataforma de lanzamiento que se desplazaba con un misil faltante por la zona de frontera entre Rusia y Ucrania, supuestamente. Las autoridades ucranianas también dicen haber interceptado comunicaciones radiales entre los rebeldes en las que afirman haber derribado un avión civil. Aunque esta supuesta evidencia no ha sido corroborada independientemente, sí resulta llamativo, cuando menos, que sea citada en un documento oficial de la diplomacia estadounidense.

El apoyo de Rusia a los militantes prorrusos es un asunto que hoy parece evidente, a juzgar por el nivel de las acciones militares que han logrado emprender en contra de las fuerzas ucranianas, como el derribo de aeronaves que con seguridad estaban por fuera del alcance del armamento de un grupo rebelde (incluido un avión de combate con capacidades casi supersónicas).

Nada de esto resultaba particularmente alarmante antes del derribo del MH17 y, a pesar de que Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones en contra de Rusia poco antes de este hecho, no muchos parecen querer arriesgar demasiado para acusar o castigar al gobierno de Vladimir Putin por el conflicto en Ucrania.

Aún no resulta claro si la Unión Europea (UE) impondrá nuevas sanciones contra empresas y personas que ayuden a desestabilizar la situación en Ucrania, pero se creía que el impulso político para hacerlo, si logra hacerse al final de todo, tendría que venir de Holanda, el país que perdió más ciudadanos en el avión de Malaysia Airlines.

Holanda, como varios otros países europeos, tiene grandes vínculos comerciales con Rusia. El reino es el mayor receptor de las exportaciones rusas que no son gas natural. Alemania e Italia son otros dos de los grandes aliados de Rusia en materia comercial, específicamente en el sector energético. El 30% de las naciones de la UE depende del gas ruso para suplir sus necesidades de este combustible.

Con estas cifras en mente y los rebeldes prorrusos obstaculizando la investigación de los restos de la aeronave, la pregunta es qué justicia podrá haber para honrar a las 298 víctimas del avión de Malaysia Airlines.

slarotta@elespectador.com

@troskiller

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