Publicidad

Y llegó diciembre

Felipe Zuleta Lleras
05 de diciembre de 2015 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Dice el villancico, llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación.

Pues este diciembre parece no serlo tanto ya que están pasando muchas cosas en el país, varias de ellas relacionadas, por supuesto, con el proceso de paz, con la polarización política, con decisiones judiciales que, en teoría, deberían salir antes de la vacancia judicial, como la permanencia del procurador en su cargo (decisión que debe tomar el Consejo de Estado), con el anuncio del fiscal general sobre el futuro de los miembros del M-19, con la condena a los de Interbolsa, con el fallo del Congreso sobre las conductas del magistrado Jorge Pretelt que se están investigando. En fin.

Diciembre, se supone, es el mes en donde deponemos nuestras peleas y calmamos nuestros odios. Pero no parece ser este el caso. Basta con informarse un poco para concluir que no entendemos nada de lo que pasa. Son tantas y tan malas las noticias que difícilmente podemos digerirlas. Es tal el grado de contaminación informativa que recibimos que no hay manera de asimilar lo que realmente pasa en el país.

Precisamente hace una semana con un grupo de amigos hablábamos del Estado y del Gobierno. Muchos de ellos se quejaban de todo cuanto les acontecía a diario. Incluso alguno llegó a decir que este país no tenía remedio. Y la sorpresa es que fui yo el que les hice ver que de todo cuanto acontece, muchas de las cosas son rescatables.

Algunos me miraron atónitos por escucharme cuando les decía que en Colombia también pasan cosas buenas. Les hablé, por ejemplo, de las 100.000 viviendas gratis, del programa de becas del Gobierno, del control que el Banco de la República tiene sobre la inflación, de los programas de reinserción del Gobierno, de los planes sobre educación, de la posibilidad que tenemos ahora de ir a los países Schengen sin visa, etcétera.

Simplemente les dije a mis amigos que comparan a Colombia con los países vecinos. Con Venezuela, con Ecuador, con Brasil. Les hablé de la posibilidad que tendríamos eventualmente de vivir en un país sin las Farc.

Entiendo que en no pocas oportunidades soy pesimista, pero también concibo que este país es el que tenemos para nuestros hijos, por lo que debemos pensarlo como el sitio en donde murieron nuestros ancestros, moriremos nosotros y vivirán nuestros descendientes.

Las cosas no son fáciles, pero tampoco imposibles. Los colombianos en su gran mayoría son personas echadas para adelante, batalladoras, recursivas, intuitivas y decentes. Si con eso no podemos entre todos sacar el país adelante, entonces sería aceptar que estamos jodidos.

Estaré influenciado por la época decembrina, pero de ser así, qué bueno. De alguna manera pretendo contagiar a los que tienen la paciencia de leerme los domingos o de escucharme en Blu Radio. Las cosas se pueden arreglar porque, en últimas, lo único que no podemos evitar es la muerte. Lo demás depende de nosotros mismos y de nadie más. Entre todos podemos salir adelante como país.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido