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Un avión comercial con 283 pasajeros y 15 tripulantes cayó en Grabovo (Donetsk) zona de frontera entre Ucrania y Rusia, una región que desde hace meses es escenario de violentos enfrentamientos entre el ejército ucraniano y militantes prorrusos y en la que esta semana han sido derribadas dos aeronaves militares de las fuerzas ucranianas. El vuelo comercial de la aerolínea Malaysia Airlines cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur y su última posición reportada fue poco antes de entrar en el espacio aéreo ruso, luego de cruzar parte de Ucrania, informó la compañía aérea.
Los primeros reportes desde el lugar del siniestro indicaban que ya habían sido encontrados al menos 100 cadáveres entre los restos retorcidos de la aeronave. En un mensaje de Twitter, Sabrina Tavernise, corresponsal del diario The New York Times, aseguró que buena parte de los cuerpos aún tenían los cinturones de seguridad.
De acuerdo con Anton Gerashchenko, asesor del Ministerio del Interior de Ucrania, no habría sobrevivientes. Gerashchenko fue uno de los primeros funcionarios ucranianos en señalar que la aeronave habría sido derribada con participación de Rusia. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania aseguró en un comunicado que presentará la evidencia que demostraría que los rusos estuvieron involucrados en el supuesto derribo del avión comercial. El embajador ruso ante las Naciones Unidas, Vitaly Churkin, negó categóricamente que su país haya participado en el siniestro, mientras que el portavoz de Vladimir Putin, presidente de este país, dijo que sugerir que Rusia está detrás del siniestro es una “estupidez”.
Paralelamente, el liderazgo de los rebeldes prorrusos aseguró que tampoco estuvieron involucrados en la caída del vuelo de Malaysia Airlines y responsabilizó a los militares ucranianos por el hecho. Poco antes de esta declaración, Petro O. Poroshenko, presidente de Ucrania, dijo que “las fuerzas armadas ucranianas no realizan ninguna acción de destrucción de blancos en el aire”, y aprovechó para recordar que este es el tercer incidente que involucra la caída de una aeronave en territorio de Ucrania durante esta semana. A través de su secretario de prensa, Poroshenko aseguró que el MH17 fue derribado y no se trata de una catástrofe, “fue un acto terrorista”.
Joe Biden, vicepresidente de EE.UU., dijo que el avión de Malaysia Airlines “aparentemente fue derribado”. Las declaraciones de Biden se suman a las de analistas de inteligencia de este país que les dijeron a medios como la cadena CNN o el diario The Wall Street Journal que todo indica a que un misil tierra-aire habría impactado la aeronave, aunque no precisaron de dónde habría provenido el proyectil.
Tanto el gobierno ucraniano, como los rebeldes prorrusos, parecían inclinados a llegar a un alto al fuego temporal para permitir la entrada de equipos internacionales de investigadores al lugar del accidente, según dijo Najib Razak, primer ministro de Malasia.
Con todos los posibles actores negando su participación en la caída del vuelo MH17, las primeras hipótesis tratan de determinar qué bando tiene la capacidad para derribar un vuelo comercial que, según se ha reportado, viajaba a más de 10.000 metros de altura, lo que lo convierte en un blanco difícil de alcanzar para la mayoría de misiles tierra-aire, incluyendo una parte del arsenal que se presume está en manos de los rebeldes prorrusos, cuyas armas antiaéreas supuestamente sólo podrían alcanzar blancos hasta los 4.000 metros de altura.
Sin embargo, esta versión es apenas parcial, pues también existen reportes que indicarían que los rebeldes se habrían hecho a un tipo de misiles conocidos como Buk luego de un asalto a una base militar ucraniana en la región de Donetsk, de acuerdo con datos de los rebeldes mismos, quienes divulgaron la información en junio a través de la agencia de noticias Itar-Tass. Según funcionarios del Ministerio de Defensa de Ucrania, los misiles tipo Buk sí pueden alcanzar la altura a la que volaba el MH17: su alcance reportado es de 22.000 metros de altura.
Un sitio web que reporta noticias acerca de los rebeldes prorrusos en la red social VKontakte, y cuya autoría le es atribuida a uno de los comandantes rebeldes en el Este de Ucrania, afirmó que milicianos habían derribado el jueves un avión militar de carga, algo que sugeriría que los combatientes, quizá, confundieron el avión de Malaysia Airlines con una aeronave de las fuerzas ucranianas. El sitio en línea fue desconectado al poco tiempo de haber aparecido esta información, de acuerdo con el diario inglés The Guardian.
Lo cierto es que el avión de Malasia sobrevolaba (a gran altura, eso sí) un lugar y en un momento particularmente volátiles. El lunes, un avión militar de carga ucraniano fue derribado en las regiones del Este del país. El gobierno ucraniano culpó directamente a Rusia por el hecho al argumentar que la aeronave, con ocho tripulantes a bordo, viajaba a 6.200 metros de altura, lo que la dejaría por fuera del armamento que supuestamente manejan los rebeldes prorrusos.
Ayer, poco antes de que se supiera de la caída del MH17, fue derribado un avión de combate ucraniano SU-25, diseñado para atacar blancos en tierra, como tanques. El gobierno de Kiev volvió a señalar a Rusia como la responsable de este ataque, pero añadió un elemento inusual al asegurar que la aeronave fue interceptada por aviones militares rusos. Si bien Ucrania ha acusado a Rusia de armar y apoyar a los rebeldes prorrusos, esta quizá sería la primera vez en la que, de acuerdo con el relato de Kiev, las fuerzas regulares rusas habrían intervenido contra los militares ucranianos.
El ministro de Justicia holandés, Ivo Opstelten, anunció que se abrió una investigación, aunque aclaró que “llevará tiempo saber lo ocurrido”.