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A propósito de qué tanto participamos los ciudadanos en la reconstrucción económica y social del país, es momento de preguntarnos de qué manera o cómo estamos aportando al Estado y a sus instituciones.
Algunos ciudadanos siguen creyendo que con pagar a tiempo los impuestos ya están cumpliendo con sus obligaciones con el Estado y además están haciendo responsabilidad social. Otros se convencen que emigrar es la mejor solución, pues buscan mejor vida en otros países. Cualquiera de las dos visiones, son miopes. Si queremos hacer algo por nuestro país, el momento de actuar es ahora.
Las comparaciones suelen ser odiosas, pero todo lo que viene ocurriendo en los países con corrientes populistas, es el reflejo de del dejadez de sus ciudadanos. Es por eso que a Colombia no podemos darle la espalda, pues las consecuencias pueden ser igual o peor de devastadoras que la de esos países. Para evitar situación tan semejante, es necesario que se deje de pensar que sólo con pagar impuesto o pagándolos a tiempo, se honra el deber como ciudadanos. Pues no, es momento que los colombianos participemos activamente como veedores en las actuaciones de los dirigentes de las instituciones del Estado.
Si a los colombianos nos duele cada peso que invertimos en impuestos debemos hacer algo para ayudar a combatir a corrupción. La pregunta entonces es cómo hacemos para aportarle al país sin involucrarnos en política. Quizá la respuesta no es tan obvia, pues en un lado de la balanza están los que piensan que la política está hecha para los corruptos y que si se participa en política seguramente lo tildarían como tal. En el potro lado están los que piensan que al participar en política como la corrupción es tan grande, seguramente terminan envuelto en ella. A mi juicio cualquiera de las dos posiciones son respetables, pero en el fondo no soluciona nada.
De acuerdo con el índice global de competitividad provisto por el foro económico mundial (2015-2016), es la corrupción el pilar más problemático para Colombia y por ende afecta negativamente la posición global de competitividad. Claramente es el Estado, entonces, debe hacer un plan de acción de largo plazo que le permita combatir frontalmente este flagelo que con el tiempo se ha convertido en un mal endémico pero incluso que el de la guerrilla. Es allí donde todos los ciudadanos debemos aportar, no sólo pagando impuestos y pagándolos a tiempo, sino que debemos ser veedores de las ejecuciones de los planes de gobierno de nuestros dirigentes y de las instituciones que ellos administran. Para ello, es necesario que los ciudadanos exitosos participen activamente en las juntas directivas de las instituciones que administran los recursos que todos los ciudadanos pagamos.
En la medida en que los líderes de opinión y ciudadanos exitosos, aporten ideas y participen activamente en las juntas directivas de las instituciones del Estado, seguramente las ejecuciones presupuestales tendrán mayor transparencia pero sobre todo serán mejor invertidas en la sociedad. Es por ello que el mismo Estado, debe promover la participación activa de altos ejecutivos de las empresas colombianas, a los empresarios, a los emprendedores, a los académicos y a todo ciudadano destacado por sus logros profesionales, en las órganos de dirección de las instituciones del Estado de manera tal que coadyuven en las mejores tomas de decisiones en favor de un desarrollo económico sostenible. Con una administración de alta calidad en las instituciones del Estado (todas sin excepción) se podrá demostrar transparencia a la ciudadanía y sobre todo se combatirá, implícitamente la corrupción, pues los administradores poca o limitadas oportunidades para apropiarse de lo ajeno.