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Corría el mes de marzo del año pasado (2014) cuando Natalia Ponce de León salió a la puerta de su casa porque le informaban que la buscaba alguien que ella “conocía”. Se trataba de Jonathan Vega, un joven que, al parecer, se había obsesionado con ella.
Tan pronto ella se asomó, Vega le lanzó sobre el cuerpo un ácido que la tuvo al punto de la muerte y que le desfiguró su bello rostro.
Desde ese día Natalia ha estado batallando para salir adelante con la entereza y la tranquilidad que sólo puede tener una persona con el alma tranquila y sin deudas con sus semejantes. No sólo ha sido sometida a múltiples operaciones, sino que además ha sacado la fuerza para lograr que, finalmente, se aprobara una ley que endurece las penas en contra de los criminales que ataquen a sus víctimas con ácido. Este delito, hasta esta ley, era considerado de lesiones personales agravadas, en unos casos, y de homicidio cuando el ataque producía la muerte de la persona violentada. Ahora es un delito autónomo, es decir, que la conducta se tipifica por el solo hecho de arrojar el ácido en contra de otra persona. Las penas, eventualmente, podrían llegar hasta los 50 años. Y, aun cuando cuestionable para algunos abogados, no habrá derecho a los subrogados penales ni a la rebaja de penas, como ocurre con los demás delitos en Colombia.
Hasta ahí todo, al menos en la teoría, suena lógico. Queda ver cómo se empezará a aplicar la ley y qué alcance le den los jueces de la República. Hay que decir que Vega no podrá ser juzgado bajo la vigencia de esta ley, por lo que, de ser condenado, correría con mejor suerte. Eso si lo condenan, porque hasta ahora sus abogados han buscado que lo declaren inimputable, aduciendo alguna enfermedad mental. Relató Natalia el jueves en Blu Radio que a ella la deja tranquila la ley, aun cuando en su voz se siente algún pesimismo sobre la suerte que podría correr su agresor.
Me preocupa mucho que esta ley no produzca los efectos deseados, entre otras porque si ello fuera así no se cometerían delitos. Los delincuentes no se leen el Código Penal. Aun cuando todo suena bien, me temo que los criminales que acuden al expediente del ácido no dejarán de hacerlo. No digo que la ley sobra en este o en cualquier caso. Sostengo que el número de leyes no es inversamente proporcional a los crímenes que se cometen. Recordemos que entre más subdesarrollado un país, más leyes tiene.
A Natalia no le debemos sino agradecimientos. No tanto por esta ley, sino por su entereza, su capacidad de afrontar públicamente esta tragedia y, por supuesto, su valor para contarles a los colombianos la tragedia que ha vivido desde que el joven decidió atacarla con ácido, cambiándole su vida para siempre.
Notícula. Muy bien por el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao. 100.000 casas gratis en 39 meses. Es decir, 85 casas diarias construidas. Ejemplo de trabajo, honestidad y seriedad ha dado el ministro Henao, ejemplo de lo que es un buen y probo funcionario.