Publicidad

Cartas sobre la intromisión de Petro en Chile y el alcoholismo en la política

Cartas de los lectores
15 de septiembre de 2022 – 12:00 a. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Está vivo Pinochet?

Quizá de forma sorprendente, hace unos días el mundo contemplaba cómo Chile había rechazado el texto producto de la constituyente por poco más del 62 % de los sufragios, aun cuando las encuestas mostraban favorabilidad al Apruebo.

La Constitución aún vigente es herencia de Pinochet, quien fue dictador del país por 18 años e impuso —a capa y espada— un neoliberalismo salvaje que, en apariencia, hizo del país austral el modelo por excelencia de las virtudes del libre comercio. En realidad, dicha Constitución solo empobreció al grueso de la población, haciendo del país una bomba de tiempo de cuyo estallido salió el proceso constituyente.

Fuera de comentar la elección de los chilenos, cosa que recae en el principio de la autodeterminación de los pueblos, es preocupante que personajes como el presidente colombiano contraríen el principio de la no injerencia —que parece respetar a conveniencia, como en torno a la dictadura de Ortega en Nicaragua—.

Claro está que Petro nunca ha ocultado su aprecio por su homólogo chileno, Gabriel Boric, ni su respaldo a la constituyente que este ha impulsado. Pero el aprecio y la afinidad entre ambos mandatarios no son motivos para que el inquilino de la Casa de Nariño se considere por encima del derecho internacional. Y menos aún para traer fantasmas del doloroso pasado chileno por una decisión democrática —otro concepto que parece cambiar según la conveniencia—.

Respecto a lo anterior, cabría recordarle al presidente Petro que los chilenos acudieron en masa a las urnas —contrario a los tiempos de Pinochet—, lo que hace de este rechazo a la nueva Constitución algo tan legítimo como su propia elección el 19 de junio.

Ahora, corresponde a Chile determinar su futuro. A los demás, incluido Petro, corresponde no interferir y, sobre todo, respetar a los chilenos.

Santiago González Barrera

Alcoholismo y crítica política

Desde el episodio de Gustavo Petro en Girardot, el alcoholismo ha sido un término recurrente en las conversaciones políticas del país y más a través del caso nefasto de las agresiones del congresista Álex Flórez contra policías, guardaespaldas y personal hotelero. El consumo de alcohol no es compatible con las funciones públicas ni debe serlo, en especial cuando se torna problemático, como en el último caso. Pero un cambio en la política de drogas requiere que fortalezcamos nuestra educación sobre las adicciones y que no se estigmatice el tratamiento que personas como Flórez emprenden, como se ha hecho en redes sociales.

David García

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido