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Una carta sobre el Ministerio de la Igualdad y una fe de errores

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El incompleto Ministerio de la Igualdad

Es histórico que se haya creado un ministerio enfocado en resolver las desigualdades que existen en el país, más aún creando una institucionalidad, lo cual es complejo y costoso, pero garantiza que la política tenga continuidad en futuros gobiernos, pues es un tema que requerirá muchos años.

El Ministerio de la Igualdad se enfocará en poblaciones excluidas o con limitaciones en el acceso a oportunidades, tales como mujeres en todas sus diversidades, población LGBTIQ+, pueblos afrodescendientes, negros, raizales, palenqueros, indígenas, rom, campesinos, jóvenes, miembros de hogares en situación de pobreza y pobreza extrema, personas con discapacidad, habitantes de calle, población en territorios excluidos, madres cabeza de familia, adultos mayores, familias y niñez.

Este esquema es muy positivo, pues las causas de desigualdad o exclusión son específicas de cada grupo poblacional según su contexto e historia, por lo que el alto costo de tener varios viceministerios se justifica, dada la magnitud de cada desigualdad y la gran cantidad de medidas diferenciales requeridas.

Sin embargo, hay una serie de situaciones estructurales que generan desigualdad generalizada en toda la población, que se ve agravada en estos grupos priorizados. Estas situaciones estructurales las encontramos en injusticias financieras y tributarias, mercados laborales basados en la informalidad, desigualdad en la educación de la primera infancia, subsidios ineficientes y concentración de la riqueza y la tenencia de la tierra, entre otras muchas. Si bien estos temas hacen parte de otros ministerios, la lucha por la igualdad en estos flancos también debería estar institucionalizada y no dejarla al vaivén de los gobiernos y ministros de turno.

La forma de institucionalizar la lucha por la igualdad en estos flancos estructurales sería incluir un liderazgo de estos temas en el Ministerio de la Igualdad, de forma que se mantenga en futuros gobiernos, tal como se está haciendo con los grupos excluidos. Si no se atacan estas causas estructurales de desigualdad, por más medidas diferenciales que se implementen, nunca se logrará superar realmente la desigualdad. En el mejor de los casos, la desigualdad se moverá de unos grupos excluidos a otros.

Edwin Novoa.

Fe de errores

En la edición impresa de ayer, domingo 13 de agosto, por un error en el proceso de diagramación, la columna de Rodrigo Uprimny se publicó con un título equivocado. La columna se llama “Clement Attlee: un reformador eficaz”, pero titulamos “La tragedia del vecino”, que correspondía a la columna de Hernando Gómez Buendía. Pedimos excusas a los columnistas y a nuestros lectores.

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