Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Nadie quería salir del vestuario de la selección. La música sonaba y los jugadores bailaban, brincaban y celebraban un triunfo histórico. Una fiesta interminable después de un partido épico, resuelto en el minuto 116 de la prórroga con un gol de Iniesta. El gol que hizo inmensamente feliz a todo un país.
Íker Casillas rompió a llorar justo cuando Iniesta marcó el gol. Y no paró hasta que el árbitro pitó el final. Silva y Víctor Valdés corrieron a abrazar al capitán. Una vez recuperado, Casillas se fue como un cohete a buscar a Vicente del Bosque. Necesitó la ayuda de Marchena y Llorente para mantear al seleccionador, que intentó escaparse una y otra vez. “Me he emocionado tanto porque llevo 10 años en la selección y me ha tocado vivir momentos muy duros, como en el Mundial de 2002 o la Eurocopa de Portugal, cuando nos fuimos demasiado pronto a casa. Ahora ya me puedo retirar”, aclaró Casillas, un futbolista con una relevancia absoluta en el encuentro más importante de la historia del fútbol español y a quien la Fifa distinguió con el Guante de Oro.
¿Qué pesó más, la responsabilida o el deseo?
Somos campeones y ya está. Desde que empezamos el Mundial fue un reto y esa ilusión nos llevó hasta el final. Desde la clasificación pensamos en hacer algo grande.
Pero de ilusión no se vive, había algo más.
Hombre, pues mire dónde llegamos. En un Mundial nunca habíamos pasado de cuartos. Se trataba otra vez de mentalizarse y cambiar el chip y demostrar que lo que pasó en la Eurocopa no era una casualidad.
Ha quedado claro. ¿Estamos entonces ante la mejor generación del fútbol español?
Sin ninguna duda. No ha habido nunca una selección que haya conseguido lo que ha conseguido ésta. Campeona de Europa en Austria y campeón del mundo.
¿Qué tiene este equipo que no tuvo el que fue campeón en Austria?
Que se quitó miedos, tapujos y la presión, porque ahora juega de una manera más liviana. Con Xavi hablamos el otro día: antes jugábamos un España-Portugal y si el árbitro tenía una duda, tiraba más por el lado portugués que por el español. Ahora no es que tire, pero cuando España comparece en los partidos todo el mundo sabe qué intentará hacer en el campo y se ha ganado el respeto, eso se nota. España suena ahora como antes Alemania, Italia… selecciones que competían siempre, que ganaban.
¿Se imagina cómo están los niños en España?
La suerte que tienen los españoles, sobre todo los niños, es de vivir este momento y ver que España es, de verdad, una de las dos mejores selecciones del mundo. Eso no había pasado nunca. Unos crecieron envidiando a Alemania, otros a Brasil, y ahora resulta que hay una generación de niños que está viendo a España campeón mundial. Eso me parece tremendamente importante y gratificante.
Dijo Piqué: “Vine a ganar. Si no gano, me iré derrotado igual en octavos o en la final”. ¿Qué piensa de eso?
Es que ése era el objetivo: llegar al último partido y ganarlo. Si te vas derrotado esa sensación es desagradable. Jugamos de maravilla.
Por estilo, parece que España jugó más a la holandesa que la propia Holanda…
Holanda mantuvo un estilo todo el Mundial, o sea que juega como Holanda. Nosotros llevamos cuatro años intentando ser lo que somos, lo que creo que hemos conseguido ser. Somos España, reconocibles.
Pero esta selección huele a Barça.
No, es la selección y huele a selección. Tiene aroma propio, huele a España. La selección ganó la Eurocopa jugando más o menos como ahora y el Barça no había ganado nada. Son dos equipos muy diferentes.
¿Qué le ha dado Del Bosque a este equipo?
Continuidad y una pincelada.
Empezó el Mundial con una jugada extraña.
¿Cuál?
La del gol de Suiza.
Mala suerte, dos rebotes y gol. Es lo que le decía antes, en un resbalón se nos puede ir la final, hay que estar muy concentrados.
¿Por qué se tira con los pies por delante?
Intuición, no sé, no me lo he planteado. Te pasan por el cerebro ideas y usas la que más te convencen.
Supongo que si le pido que escoja una jugada del Mundial, me dirá que se queda con el penalti parado a Paraguay…
Creo que el momento más importante para mí fue ganar a Honduras y a Chile, levantarte después de un golpe que nos tumbó.
Pero usted metió a España en el Mundial otra vez parando ese penalti…
Eso nunca se sabrá. Igual se echan atrás y le damos la vuelta al resultado… Mejor haberlo parado, pero no creo que el título mundial lo hayamos ganado por esa acción.
¿Se sintió cómodo en el campo personal?
Sí, muy cómodo.
¿Y en la portería? La sensación es que cada vez interviene menos.
De eso se trataba, era el objetivo principal, que yo no trabajara. Una de las máximas es dejar la portería a cero. Pero no sólo la defensa, es un trabajo común. Muchas veces se la elogia cuando llevamos tres partidos sin encajar un gol y se la critica cuando encaja tres de manera injusta. Aquí todos defienden: Villa, Busi, Xabi, todos colaboran.
Por la manera de jugar que tiene España, a menudo, fuerza a que usted se convierta en el primer atacante antes que en el último defensa. Eso no sucede en su club. ¿Le ha supuesto algún problema?
¿Jugar con los pies? No, en absoluto. En el mundo del fútbol actual el portero tiene que aclimatarse al resto de los jugadores. No son sólo manos, es un poco de todo. Al final lo que interesa es que la pelota no entre, eso es lo principal. Pero no me cuesta jugar con los pies. Llevo tiempo jugando fútbol, de pequeño jugaba de delantero muchas veces con mis amigos.
Y soñaba con una final España-Holanda…
Cuando era niño las finales eran cosa de otros países. Eran para Alemania, Brasil, Italia. Pero al final, el fútbol español lo consiguió. A veces los sueños se cumplen.
A usted con relativa facilidad. ¿Se considera un afortunado?
Por supuesto, desde el día que empecé a jugar fútbol y, sobre todo, desde el día que entré en el Real Madrid. Lo tengo muy claro, soy un privilegiado. Pero también las cosas te llegan porque trabajas, porque te esfuerzas. Pero yo he tenido fortuna, debo aceptarlo. No está mal reconocerlo. Ha habido momentos que por la desgracia de un compañero yo he tenido suerte.
De usted dicen que es puro talento.
Todos somos puro talento. Todos los que estamos aquí tenemos talento.
¿Qué le gustaría mejorar?
A los 29 años ya poco puedes mejorar, simplemente la cabeza. La cabeza tiene que estar ahí. A veces, cuando el cuerpo no funciona, influye para que reacciones. Tengo una mentalidad muy fuerte, de siempre.
Xavi le señala como la imagen de un verdadero ganador.
Yo me voy a casa enfadado cuando pierdo.
Pues ya me explicará cómo lleva lo del Madrid…
No concibo estar un año sin un título. Uno al año es lo mínimo que debe hacer el Madrid; la Copa, la Liga, la Copa de Europa…
¿Le afectó mentalmente haberse quedado en blanco por segundo año?
Hombre, cuesta, vienes de estar en un club muy grande y dos años sin un título… Es un palo y vienes dolido. Pero por otra parte piensas que si ganas siete partidos eres campeón del mundo y puedes ganar lo que no has conseguido en diez meses.
El sueño de un portero, cuando es niño, es hacer la parada que dé un Mundial, en un penalti. ¿Estaba preparado para que el título se definiera desde los doce pasos?
No, prefería ganar en los 90 minutos.
¿Qué portero le gustó?
El nigeriano. Me gustó mucho. No sé el nombre (Enyeama), pero es muy rápido. Y en la segunda fase Stekelenburg y Neuer fueron los mejores.