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Otto Morales Benítez fue miembro de la comisión investigadora de las causas de la violencia, que logró lo que se conoció como “La pacificación”. Posteriormente estuvo al frente de la comisión que el presidente Belisario Betancur creó para negociar con las Farc. Es sin duda una de las personas que más conocen las causas del conflicto armado, por lo que fue protagonista de dos intentos por llegar a un acuerdo de paz.
El gobierno del presidente Betancur alcanzó a firmar un cese al fuego con la guerrilla de las Farc. ¿Por qué fracasaron esas negociaciones?
¡Por la oposición de los sectores poderosos del país, que decían: no, no y no al entendimiento! Arrasamiento y muerte a esos vagabundos. Los mismos disparates del doctor Álvaro Uribe. Es lo mismo, si me quiere entender, disparates godos y del Opus Dei. ¿Lo entendió?
¿Eso quiere decir que el proceso tiene hoy los mismos enemigos que en su momento tuvo el presidente Betancur?
No, el país ha cambiado. Uno de los que hacen parte del comité negociador es Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi. La gente se ha dado cuenta de la dimensión que tiene la guerrilla y del daño que hace. Esa dimensión la entendió el gobierno con lo del Caguán, que dicen que fue tan malo. El Caguán le reveló al país lo grave que era la guerrilla.
¿El Ejército hizo parte de la oposición?
No, el Ejército siempre estuvo de acuerdo con las negociaciones, siempre dispuesto a ayudar con el proceso. Lo que hubo fueron enemigos agazapados dentro y fuera del gobierno.
¿Se puede hacer una similitud entre el gobierno de Santos y el de Betancur?
En el sentido de llegar a una negociación, sí. En el sentido de no buscar confrontación bélica sino confrontación de conversación y de entendimiento, que es lo que van a hacer, y eso está muy bien.
¿ Y la coyuntura política también es similar?
La coyuntura política la crea el Gobierno teniendo claridad de lo que puede proponer y hacer. Y en eso los colombianos tenemos obligación de ayudarle y apoyarle. No estar poniéndole palos en la rueda, no estar imposibilitando que las cosas se cumplan. Y el único que tiene todo el poder de entendimiento de cómo se deben manejar las situaciones es el presidente, que tiene toda la información.
¿Qué opina de los designados por el presidente Santos para dialogar con las Farc?
Además de ser un grupo de gente muy capaz, tiene un componente importante y es que hay políticos de profesión como Humberto de la Calle, y eso es fundamental porque el político sabe orientar, dirigir y conoce qué dimensión tiene un problema.
De los representantes de las Fuerzas Militares en el equipo negociador, ¿qué opina del general Mora?
El general Naranjo y el general Mora hacen parte del sector del Ejército y la Policía que están de acuerdo con el proceso. Como se lo dije anteriormente, ellos (las Fuerzas Militares) nunca se han opuesto a los procesos de paz.
¿Quiénes son entonces los que se han opuesto a los procesos de paz?
La gente que tiene valores económicos y políticos. Gente que no tiene las dimensiones que tiene un general. Son otras gentes.
¿Y esas gentes tienen representación en el país?
Tienen representación. Son los cacaos del país, ¡por Dios! Son la gente importante, los grandes industriales, los banqueros etc. Si usted hoy les pregunta, insultan y dicen que yo estoy diciendo mentiras.
¿Esos grandes cacaos de los que usted habla siguen en oposición a un proceso de paz?
Hoy hay una situación distinta. Además, no podría hacer ningún juicio sobre nadie porque no estoy actuando en esos procesos de paz.
¿Cuáles fueron los principales errores que se cometieron en las negociación con las Farc durante el gobierno del presidente Betancur?
Allí hubo varios fenómenos. En primer lugar, cuando se organizaron partidos políticos como la Unión Patriótica hubo una gran represión en su contra, lo que hizo que muchos volvieran a la guerrilla, pues sintieron que no tenían garantías. Sin embargo, el país, la sociedad civil, sí respondió al proceso. Usted ve gente como Antonio Navarro que está luchado en la vida administrativa y pública. Una gran contradicción.
¿Cree que lo que sucedió con la Unión Patriótica se pueda volver a presentar?
No creo. No veo ese espíritu en el país y menos en el presidente, que es el que dirige todas esas acciones. El presidente es un hombre con una gran dignidad mental, moral y social, que lo hace muy respetable en todos los órdenes.
Si usted tuviera que darle un consejo al actual gobierno, con la experiencia que tuvo en los anteriores procesos de negociación, ¿cuál sería?
El único consejo que puedo darle es que los negociadores sean discretos. Eso no puede ser noticia de prensa todos los días. No puede ser manejado por los periodistas, porque dañan y desvirtúan lo que está pasando. Recuerde que Fidel Castro, cuando las negociaciones de Andrés Pastrana con la guerrilla, les dijo a los periodistas que fueron a Cuba: “sean discretos, no se metan en el proceso, no se pongan a intervenir y a desviar lo que se está haciendo”.
¿Qué cree, con la claridad que da el tiempo, que no se debió haber hecho en el proceso que se adelantó durante el gobierno de Betancur?
Lo que hicimos estaba bien hecho y de ahí para acá viene la voluntad de negociación en el país, que la rompe Álvaro Uribe, quien resuelve echarle bala a todo mundo, y si usted se deja, también le echa bala.
Pero si en el gobierno del presidente Betancur las Farc tenían nueve frentes y cuando se llegó al gobierno del presidente Pastrana se habían más que triplicado, entonces ¿cuál es el camino hacia la paz?
El camino hacia la paz es este, el de buscar entendimientos. Lo que está haciendo magníficamente, con mucha inteligencia y discreción el presidente Santos. A él no se le ha salido un adjetivo que sea inconveniente para el proceso de paz.
Entonces, si no hubiera llegado el gobierno del presidente Álvaro Uribe y hubiéramos seguido la línea del presidente Pastrana, ¿habríamos llegado a tener la paz en el país?
La paz tuvo muchas posibilidades, pero las boicotearon. Ha habido mucha gente que ha sido enemiga de la paz. Es que hay más enemigos que amigos de la paz.
¿No existe la manera de acabar el conflicto mediante la vía militar, como lo proponen ciertos sectores encabezados por el presidente Uribe?
No lo van a poder acabar. La organización de la guerrilla es muy estructurada. Este es un país muy difícil, porque es un país de ríos navegables y muchas montañas, y las guerrillas están muy bien localizadas; ellos saben cuál es el terreno. ¡Toca negociar!
¿No podría ser que con este proceso de paz se fortalezca nuevamente la guerrilla como sucedió en el Caguán?
Eso que usted me está diciendo quiere decir entonces que no hay destino para Colombia. Yo no comparto esa tesis.
¿Usted cree que el movimiento del expresidente Uribe puede ser un palo importante en la rueda para las negociaciones de paz?
Es muy grave que se pongan en posición negativa frente al proceso de paz. El presidente Uribe tiene la obligación con el país de no crear dificultades en el manejo de la paz y debe ayudar a que haya paz en el país. Si él considera que una frase suya hace daño, debe evitar decirla.
¿No le parece que al final el proceso de paz se va a convertir en el argumento de una campaña electoral?
No, no da para eso. Esas son malas calificaciones de malos colombianos.
¿Hasta dónde debe ser flexible el Gobierno y hasta dónde debe ceder en la mesa de negociación?
No sé, porque no estoy en el Gobierno. Eso sería una imprudencia mía, una arrogancia mental que no me permito.
¿Qué tan optimista es usted con este proceso de negociación con las Farc?
Siempre soy optimista por el destino del país. Este es un país muy grande, con un pueblo muy inteligente, con una gente trabajadora que no se deja apabullar. A pesar de todas las dificultades, la gente avanza y avanza. El país ha crecido, está en unas condiciones admirables y con una situación internacional muy favorable.