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Robert Green (Inglaterra): Dejó pasar un balón entre sus piernas para la igualdad de EE.UU. y le costó la titularidad en el equipo inglés.
Jonás Gutiérrez (Argentina): Pese a que es un destacado volante por izquierda, jugó de lateral derecho, el sector más frágil del equipo.
Martin Demichelis (Argentina): Le regaló un gol a Corea del Sur y ante Alemania tuvo responsabilidad en tres de los cuatro goles.
Fabio Cannavaro (Italia): Aunque no tuvo errores individuales, está inmerso en el fracaso de Italia, reciente campeón que salió en primera fase.
Patrice Evra (Francia): Fue burlado por México y Sudáfrica y en función ofensiva, su fuerte, no aportó nada.
Felipe Mello (Brasil): Fue el villano de la derrota ante Holanda tras convertir un autogol, ser permisivo en marca y ser expulsado ingenuamente.
Cristiano Ronaldo (Portugal): Un gol fortuito, una asistencia y remate al palo, la tasa de CR9, de quien se esperaba que fuera el mejor.
Franck Ribery (Francia): Llegaba a Sudáfrica como el indicado para echarse al hombro a una decaída Francia, pero parece que la responsabilidad lo asustó.
Kaká (Brasil): Desapareció ante Holanda, en el partido en que lo necesitaban como un referente en el ataque. No marcó en todo el Mundial.
Di María (Argentina): No pudo entrar en el circuito con Messi y compañía y fue un simple espectador del fracaso argentino. Cero goles y cero asistencias.
Nicolás Anelka (Francia): No marcó ningún gol y muy poco se acercó a los arcos rivales. Fue expulsado de la selección por su técnico.
DT: Diego Maradona: Le dio dos lecciones al mundo: una, se puede llegar muy lejos improvisando, y dos, un equipo galáctico necesita un técnico.