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Rafael Nadal ganó 6-4, 7-5 y 6-4 su segundo Wimbledon frente al checo Tomas Berdych. Fue una plácida tarde de verano para el número uno del mundo, que conquistó su octavo título grande con la tranquilidad que distingue a los campeones: puesto frente a un sacador del calibre de Berdych, Nadal redujo el juego de ataque del checo a un juego de niños. El mallorquín restó más de lo que le habían restado al número 13 todos sus rivales previos juntos. Operó con decisión en los puntos de break, que definió con precisión de cirujano. Y acabó ganando el torneo en tres sets, con Berdych desquiciado, el público entregado y la copa entre sus dientes. Al checo le vino grande el partido decisivo. Nadal, en el resumen del encuentro, terminó dando una voltereta sobre la hierba de Wimbledon.
“Esto es más que un sueño. Estoy aquí tras un año muy difícil. Esto es más que un sueño. No venir aquí en 2009 a defender el título fue uno de los momentos más difíciles de mi carrera. Quiero agradecerles a mi familia y a mi equipo su apoyo, y también al público, que me hace sentir cosas increíbles”, dijo Nadal.
Nadie sabe eso, pero la final ofreció una fotografía excelente de lo que es el tenis de hoy en día, de qué pasa en la caseta desde que arrancó el año: el tenis era un deporte que buscaba quién lo gobernara, perdidos en la competición los máximos favoritos, rota cualquier estabilidad en los resultados de los mejores del circuito. El tenis, ahora, ha encontrado en Nadal a un líder, al único valor seguro: el mallorquín ha ganado los dos últimos títulos grandes (Roland Garros y Wimbledon), el dificilísimo doblete tierra-hierba, después de pasarse 11 meses sin lograr un título. Ahora mismo no hay quién pare al número uno del mundo.
Hace un año, Nadal pasó por Wimbledon para anunciar que no jugaba, que no podría defender su título de 2008, que las rodillas se lo impedían. Dos años después de aquella mítica final disputada a cinco extenuantes sets contra el suizo Roger Federer, Rafa volvió y reclamó lo que es suyo: la corona de Wimbledon.
Y el momento es redondo para Nadal, pues desde Londres sigue los pasos de su selección en el Mundial de Sudáfrica. Pero la selección también está pendiente de él y fue así com el domingo recibió un mensaje de saludo del técnico Vicente del Bosque: “Debo felicitarle en nombre de toda la expedición española por este gran triunfo, que no por habitual es menos grande”.