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¡Qué locura!

En la definición por penaltis los charrúas eliminaron a Ghana, que tuvo en los pies de Gyan su clasificación.

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El regreso de Uruguay a la semifinal de un Mundial de fútbol no podría ser de otra manera. Debía tener angustia, drama, sudor y lágrimas. Y la victoria de ayer sobre Ghana 4-2, en la definición por penaltis, contó con todos esos ingredientes. Primero, porque muy temprano los charrúas se quedaron sin su capitán, Diego Lugano, quien se lesionó. Y luego, porque en el tiempo adicional de la etapa inicial recibió un gol de Sulley Muntari.

Con todo en contra, salió a buscar el empate y encontró la magistral pierna derecha de Diego Forlán, quien igualó las acciones. Pudo ganar en los 90 reglamentarios, pero Luis Suárez no tuvo puntería. Claro que también pudo perder, con un par de acciones de Asamoah Gyan y Kevin Prince Boateng.

En el tiempo suplementario los dos equipos, físicamente reventados, ofrecieron muchas ventajas, pero sus delanteros no acertaron. Incluso, en el minuto 120, Gyan desperdició un penalti que pudo significar la clasificación a semifinales de un equipo africano por primera vez en la historia, después de que Luis Suárez sacara del arco el balón con la mano y fuera expulsado. Su cobró pegó en el travesaño ante la incredulidad de las 80 mil personas que llenaron el Soccer City. Pero las emociones no pararon ahí. Faltaba la definición por cobros desde los 12 metros, en la que Uruguay demostró su grandeza con un Fernando Muslera inmenso bajo los tres palos (atajó dos penaltis) y cuatro de sus cinco cobradores impecables en los remates. El último en ejecutar fue nada menos que El Loco Sebastián Abreu, quien muy a su estilo picó la pelota suavecito, como si estuviera en el parque de su barrio, para desatar la celebración charrúa que reivindica la historia mundialista de su país, campeón en 1930 y 1950.

“Estoy feliz, orgulloso de estos muchachos, de su entrega, de su amor por la camiseta, es el momento más feliz de mi carrera”, señaló entre lágrimas el técnico Óscar Washington Tabárez, quien agregó que no quiere despertarse de este sueño. “No sé cómo nos vamos a recuperar de esta paliza, los jugadores están liquidados, pero la ilusión puede más que todo y ante Holanda, el martes, iremos por más”, concluyó el estratega, mientras sus dirigidos seguían celebrando la dramática victoria en un costado de la cancha. Al otro lado los ghaneses lloraban. Estuvieron a 12 metros de la gloria y la dejaron ir.

 

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