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Inflación y materias primas

Continuamente nos referimos al efecto que tienen los precios de materias primas sobre la inflación. Un ángulo menos explorado es la relación entre la inflación —y los esfuerzos por contenerla— y su impacto sobre los precios de materias primas.

27 de junio de 2010 – 04:00 p. m.

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Esto cobra importancia cuando la demanda por estos productos está muy concentrada en un país, que es el que “mueve al mercado”. Fue lo que ocurrió a comienzos de los años 80, cuando EE.UU. era el principal consumidor en casi todos los mercados de materias primas. La inflación llegó a niveles de dos dígitos en ese país y las autoridades de la Reserva Federal impusieron un fuerte ajuste a los tipos de interés.

Con ello lograron desacelerar la economía y frenar la inflación. Sin embargo, el efecto sobre los mercados de productos básicos fue devastador y países de América Latina sufrieron el doble choque de un fuerte aumento del servicio de la deuda externa, en momentos en que los precios de sus principales exportaciones se derrumbaban. Esto fue la antesala de la “crisis de la deuda” y de la “década pérdida” en la región.

En las últimas décadas la importancia relativa de la economía norteamericana ha descendido y hemos sido testigos de cómo China ha ido adquiriendo cada vez más peso en estos mercados: hoy es el primer consumidor mundial de cobre y aluminio, y el segundo lugar de petróleo y derivados. Lo que suceda con el gigante asiático tiene cada vez mayores consecuencias en los países en desarrollo y A. L. en particular. De hecho, en 2009 los precios de materias primas se recuperaron muy rápido después de la crisis, impulsados por el fuerte aumento de la demanda de China.

Hace algunas semanas se observaba con preocupación el aumento de la inflación y las señales de mayor dureza en la política monetaria, algo que podría repercutir negativamente en la demanda y los precios de materias primas. Afortunadamente, los últimos datos parecen sugerir que la economía china está ajustándose en forma ordenada y las presiones inflacionarias estarían comenzando a ceder. Esta es una muy buena noticia, porque significa que el consumo de materias primas se podría ajustar moderadamente y los precios podrían bajar, pero sin efectos traumáticos para las economías de América Latina.

 *Economista Jefe América del Sur BBVA Research.

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