
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Tras 16 días sin el servicio de energía en Tumaco este sábado fue reparada la última torre que quedaba pendiente de las ocho que fueron dinamitadas por la guerrilla de las Farc desde el pasado 10 de agosto, informó la Centrale Eléctrica de Nariño, Cedenar.
Según la Alcaldía, las pérdidas que dejó la suspensión del servicio son millonarias. “Diariamente 500 millones de pesos se perdieron, el comercio fue el más afectado por este ataque terrorista”.
Los comerciantes comenzaron a reabrir sus negocios con la expectativa de que el Gobierno los apoye con medidas para poder recuperarse.
La situación ha generado una verdadera crisis social y económica, razón por la cual autoridades locales, senadores, gremios y el propio gobernador Raúl Delgado se reúnen en ese municipio para estudiar las alternativas que serán planteadas al Gobierno Nacional para enfrentar la problemática.
Entre las iniciativas planteadas esta la declaratoria de emergencia social y económica un reglamentación de zonas francas y la extensión del proyecto de interconexión eléctrica Guapi Francisco Pizarro hasta Tumaco, para que este disponga de dos circuitos para abastecimiento y no se enfrente a situaciones como la que vive actualmente.
La reparación de la torres también representaron un costo humano. Cinco personas murieron y seis más resultaron heridos entre civiles y militares por las minas sembradas por las Farc, alrededor de las torres.
El viernes el alcalde, Víctor Arnulfo Gallo, dijo que estaba pendiente del montaje de las dos últimas torres que fueron dinamitadas por las Farc.
Los atentados fueron cometidos en Inda Sabaleta, un paraje rural de Tumaco.
«Todos estamos a la expectativa» para que se restablezca el servicio, expresó Gallo tras observar que la crisis ha causado grandes traumatismos en la vida cotidiana y las actividades económicas de la población portuaria, donde habitan unas 187.000 personas en el casco urbano y zonas rurales.
El alcalde dijo que debió enviar a vacaciones anticipadas a los casi 50.000 estudiantes de la localidad, cuya economía está basada en la pesca y la extracción de madera, además del comercio.