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Cuando se realizó el sorteo del Mundial de Sudáfrica 2010, en diciembre pasado, comenzaron las predicciones sobre qué equipo del grupo A se clasificaría con Francia a los octavos.
Aunque las apuestas estaban a favor de México y Uruguay, la incógnita era si a la selección local le alcanzaría con el aliento de su público para dar la sorpresa. Muy pocos aseguraban que los actuales subcampeones mundiales ganarían la serie, pero ninguno anticipaba su prematura eliminación.
Sin embargo, este martes ocurrió. Francia se despidió de la peor manera, pues terminó cuarta, al caer 2-1 ante el equipo anfitrión, en un duelo en el que perdió hasta la vergüenza, porque su pobre presentación no fue digna de una nación campeona mundial: sin fútbol, sin actitud, sin corazón.
El resultado fue la consecuencia inevitable de una semana de polémicas, acusaciones y peleas en la concentración gala, cuyas diferencias entre los jugadores y el cuerpo técnico se hicieron públicas y terminaron rompiendo el grupo en mil pedazos.
En lo futbolístico, la presentación de ‘Les Bleus’ no admite comentarios positivos. Apenas en su estreno ante Uruguay mostró algún tipo de trabajo táctico, pero frente a México y Sudáfrica careció de orden y saltó a la cancha simplemente por cumplir, sin ambición y con evidente apatía.
Sudáfrica, en cambio, se despidió dignamente y dejó entre sus seguidores la sensación de haber cumplido, así sea el primer local en la historia que queda eliminado en la primera ronda. La peor posición de un país organizador había sido la de Estados Unidos en 1994, cuando terminó en el puesto 14.
“Estoy orgulloso porque este equipo dio la cara. Se plantó ante México superando la presión de jugar en la inauguración y salió a luchar hasta el final contra Francia. Los muchachos dieron todo lo que tenían, tal vez más de lo que tenían. Lo único que se les puede criticar fue haberse desconcentrado 20 minutos frente a Uruguay”, dijo el técnico de los Bafana Bafana, Carlos Alberto Parreira, quien no explicó por qué el estratega francés Raymond Doménech no le dio la mano al final del partido.
Y mientras los jugadores franceses, aparentemente tristes, intercambiaban camisetas con los sudafricanos en el campo del estadio Free State de Bloemfontein, en el Royal Bafokeng de Rustenburgo, los uruguayos saltaban abrazados celebrando el primer lugar del grupo gracias a su triunfo 1-0 sobre México.
Los charrúas, que sumaron siete unidades, con cuatro goles a favor y ninguno en contra, se medirán el sábado en Puerto Elizabeth con Corea del Sur, que pasó segunda en el Grupo B. Los manitos, entre tanto, no pudieron lograr el objetivo de evitar a Argentina en octavos, por lo que salieron cabizbajos de la cancha. “Nuestra meta era ser primeros, salimos a buscar el partido, pero Uruguay ganó merecidamente”, reconoció Cuauhtemoc Blanco.
El Mundial entró en su recta final, porque desde este martes habrá equipos eliminados todos los días. Esa situación hace que por fin aparezcan el drama, la angustia, la tristeza, la alegría y muchas otras sensaciones que se extrañaron en las primeras dos semanas.