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La iniciativa de Ferreira pretende sumar los 350 kilómetros de ciclorrutas, que ya existen, a lo que sería el Sistema Integrado de Transporte mediante la implantación de un modelo que, según el concejal, ha dado excelentes resultados en ciudades como Barcelona y Buenos Aires.
“La idea es que la persona se dirija a un centro de acopio de bicicletas y ahí tome una para llegar hasta la estación de Transmilenio, Tren de Cercanías, metro o al transporte que necesite. Ahí entregaría la bicicleta en otra estación de recepción. El usuario haría su viaje en cualquiera de estos sistemas y cuando se baje podría hacer uso de nuevo de una bicicleta para llegar a su destino final”, explicó Ferreira. Y añadió: “La persona tendría que hacerse usuario del sistema y pagar una cuota anual que, calculamos, estaría entre los $40 y $60 mil”.
El estudio que determinará qué tipo y cuál empresa se hará cargo de la operación del sistema, así como la estructuración técnica y financiera del proyecto, estará listo, según el concejal, en seis meses. Aproximadamente en un año entraría en funcionamiento “Bici-Bogotá”.
Ferreira estima que en el primer año de operación se afilien al sistema entre 20 y 30 mil personas. “La idea no es descabellada si pensamos que en Barcelona comenzaron con 100 personas y ahora tiene algo así como 200.000 usuarios en una ciudad de millón y medio de habitantes. Bogotá ronda los ocho millones”.