Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cuando se cumplen 30 años del asalto del M-19 al Palacio de Justicia y ya convendría pasar esa página atroz de nuestra historia para no seguir horadando tantas heridas, no puedo dejar de referirme a lo dicho el fin de semana por el ministro de Justicia, Yesid Reyes Alvarado, hijo del inmolado presidente de la Corte Suprema, Alfonso Reyes Echandía.
Afirmó él que el manejo que entonces hicieron de la escena del delito los miembros de la Fuerza Pública que entraron al Palacio de Justicia “sirve para hacer un manual muy completo de cómo no se hace una investigación. Lo único que no se podía hacer —dijo Reyes— era mover los cuerpos del sitio (…) mucho menos desnudarlos y lavarlos, que fue exactamente lo que se hizo”, alterando así totalmente la escena del delito.
Agregó Yesid Reyes que quien le enseñó que eso jamás podía hacerse fue su profesor de criminalística, el general Delgado Mallarino, que en ese momento era justamente el director de la Policía. Por ello, el 30 de octubre de 1985, seis días antes de la toma del Palacio, Reyes Alvarado lo visitó para contarle que había información que se planeaba un atentado contra la Corte o contra su padre y que, por ese motivo, le solicitaba que reforzara la vigilancia. Pero el general le respondió que él no creía en esa información y que su padre y la Corte Suprema de Justicia tenían suficiente vigilancia. Y de manera inexplicable, la vigilancia del Palacio, que dependía de la Policía, se retiró tres días después, de modo que cuando ocurrió el asalto al Palacio los magistrados se hallaban inermes. Como si fuera poco, Reyes Alvarado reveló que dos coroneles “declararon bajo juramento ante los jueces de instrucción criminal que la orden de retiro de vigilancia” la había dado su padre en la oficina del presidente de la Corte, el 30 de octubre de 1985, no obstante que ese día él se encontraba en Bucaramanga dictando una conferencia. El ministro de Justicia añadió que él denunció penalmente a esos coroneles, pero que “la jurisdicción penal militar asumió la investigación y los absolvió”.
Reyes agregó, finalmente, que a raíz de que recibió amenazas para que dejara de averiguar la verdad sobre lo ocurrido en el Palacio de Justicia, porque “eso no era bueno para (su) salud”, él fue donde el director del DAS, general Miguel Maza Márquez, a comentarle el asunto, y su respuesta fue: “para qué averigua si ya está más o menos claro lo que pasó, deje las cosas como están”. ¡No puede uno menos que quedar atónito ante semejantes afirmaciones! Y no es ningún subversivo el que las hace: se trata nada menos que del ministro de Justicia.
De sus declaraciones se desprenden muchas preguntas: ¿sabían las Fuerzas Militares del plan que tenía el M-19 para tomarse el Palacio de Justicia y, con su honor herido por el robo de las 5.000 armas que del Cantón Norte había extraído por un túnel el M-19; por el atentado al general Samudio Molina, comandante del Ejército; y por la toma a la Embajada Dominicana, aprovecharon el disparatado plan del M-19 para liquidar a ese movimiento a cualquier precio, sin importarles si para satisfacer su deseo acababan con la Corte y con todos los que se encontraran dentro de ese edificio sin salidas? ¿Fue por eso que no solo no reforzaron la vigilancia del Palacio sino que la retiraron?
¡Qué dolor de Patria tendríamos que sentir si así fuere!