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¿Se quedará Vargas Lleras?

Luis Carvajal Basto
01 de noviembre de 2015 – 09:00 p. m.

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Y si lo hace ¿Permanecerán el Liberalismo y otras fuerzas en el gobierno? Mientras la agenda de Vargas es la Presidencia en 2018; la de Santos, y los demás partidos de la coalición, es cerrar el proceso de Paz.

No es cierto, como dicen algunos, que Cambio Radical, el partido del vicepresidente, hubiera ganado las elecciones. Tal vez el triunfo de Peñalosa, apoyado por ese partido pero quien no ha aclarado si la alianza con Vargas va hasta 2018, dejó a sus dirigentes esa impresión “solo” la están usando para mostrarse “ganadores”. En vista de que alcaldías y gobernaciones fueron escenario de innumerables alianzas, no pueden utilizarse para medir las fuerzas de los partidos. Sí las de concejos en las que el ganador fue el Liberalismo, con 2.567.000 votos seguido por la U, con 2.418.645; Cambio Radical con 2.266.395 y el partido Conservador, con 2.199.737.Dentro de la coalición Cambio Radical sigue siendo una minoría.

Dijo ayer la revista Semana que Vargas fue ganador. Le faltó decir que, entre los partidos de la coalición, es el único candidato. Si no le pudo ganar a los demás, sus movidas le permitieron superar sus votos en 2011.Eso es real, pero es que la agenda de Vargas es la presidencia en 2018; la de Santos, y los demás partidos de la coalición, es cerrar el proceso de Paz.

El apoyo a Peñalosa fue, en la práctica, la ruptura de la coalición por parte de Cambio Radical. La reacción de los partidos de la Unidad no se limita a cuestionar desigualdad por parte de quien dispone de enormes presupuestos en los que destaca la inversión publicitaria sobre vías que se “inauguran” en vísperas de contratarse, asociadas con la candidatura de Vargas. Nadie ve a un partido que no ha estado en el proceso de Paz ayudando a terminarlo, cuando pareciera, más bien, esperando el mejor momento, o el menor contratiempo, para abandonarlo.

Vargas y Santos están en una encrucijada. El presidente necesita el apoyo de Cambio Radical en el Congreso pero nadie se imagina al vicepresidente como sostén del pos conflicto .Él, siempre atento a las señales políticas, hasta ahora escogió muy bien el momento más adecuado para abandonar sus barcos. Así lo hizo cuando “dejó tirado” a Serpa para acompañar a Uribe a días de elecciones, y luego a este para “acompañar” a Santos.

La Paz ha sido y será política de Estado y eje de las acciones de gobierno en los próximos años. Por su actitud frente a ella, al considerarla solo un insumo político, Cambio Radical no tiene legitimidad ni credibilidad. No hace sentido que Vargas fuese el candidato de la Paz. Nadie le creería, así que todas sus apuestas tendrán que estar alineadas, ahora cuando todo indica que se firmará, en iniciarle oposición. Allí le surge otro inconveniente: tampoco tiene credibilidad en el Uribismo, sector que hasta ahora ha abanderado esa causa y dónde es observado como “traidor”. Así, no puede quedarse en el gobierno pero tampoco es el mejor momento para irse, teniendo tanto por ejecutar y contratar.

Para el presidente Santos, quien ha contado con el Liberalismo y el apoyo de la U, no debe ser fácil tomar una decisión, pero tampoco puede esperar a que su vicepresidente la tome por él a conveniencia. Si se queda, correspondería al Liberalismo y a otras fuerzas seguir apoyando el proceso de Paz pero, seguramente, desde fuera del gobierno.

@herejesyluis

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