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“Aprendemos poco de la victoria pero mucho de la derrota”: Proverbio chino.
El Cúcuta Deportivo, equipo de una gran ciudad, con una ferviente afición, vuelve a descender de categoría, como consecuencia de su inadecuada administración y de su bajo rendimiento deportivo.
El líder debe tener siempre una visión clara del negocio, sus objetivos y una estrategia sólida para lograrlos. El camino es la excelencia en la ejecución. Es necesario asegurarse que cada miembro del equipo tenga las herramientas necesarias para lograr lo propuesto.
Estos fueron algunos factores que, creo yo, contribuyeron al descenso: Primero, la falta de administración. Un ineficaz manejo del funcionamiento administrativo-financiero llevo a que el conjunto nortesantandereano desde varias compañas anteriores no pudiera lograr su equilibrio en esta área y terminara afectando la parte deportiva.
En segundo lugar, creo que no hubo continuidad en un plan de trabajo serio y responsable, en el que se presentaron varios cambios en su cuerpo técnico, pues ninguno pudo fortalecer lo que había propuesto. En tercer lugar, hubo una inestabilidad en la nómina. Conformaron una para mantener la categoría, pero desafortunadamente y sin motivos muy claros, en la medida en que el torneo avanzaba y no se daban los resultados, licenciaban a jugadores importantes y de experiencia; y el equipo futbolísticamente se cayó.
Es el momento de que haya un cambio radical en el manejo de la institución, tener un proyecto serio para implementarlo en la categoría B pensando en el ascenso, porque la ciudad y su gran afición merecen algo mejor.