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"Qué bueno arrancar acá en El Campín, porque este estadio tiene algo", le confió Hernán Darío Gómez a uno de sus colaboradores del cuerpo técnico, una vez descendió del bus que parqueó en la zona norte del Nemesio, la que fuera territorio enemigo no hace mucho, cuando dirigía a Santa Fe.
Justo ese era el mensaje que ‘Bolillo’ quería transmitir, el de borrón y cuenta nueva, el de unión absoluta en torno a la selección de Colombia que vuelve a sus manos y la cual espera sea de todos, como ocurrió en 1998, cuando se asistió por última vez a una Copa del Mundo.
Tal vez por eso no deja de resultar irónico que ahora su segunda etapa comience en casa del anfitrión de la Copa del Mundo y en calidad de sparring, “pero por algo se empieza y ojalá para el próximo estemos entre los 32, ya que esa es la mentalidad que nos está transmitiendo”, reconoce Jackson Martínez, uno de los tantos que por primera vez trabajan al lado de Gómez.
El delantero del Jaguares no fue el único en percibir el cambio, los otros 12 que trabajaron ayer en Bogotá lo evidenciaron con rostros alegres, distendidos a través del juego del bobito y hasta en el trote alrededor de la cancha.
“El jueves mismo en el hotel, ese liderazgo que siempre le ha distinguido se sintió al darles la bienvenida a los jugadores o saludando a los botones”, fue la sensación de alguien de la Colfútbol que vivió el proceso anterior. Manejo en pocas palabras.
Igual con motivación no basta y al ser bien sagaz, el seleccionador parte de una base, que antes que ser el Once Caldas -aporta cinco jugadores-, es la Sub 17 que formó Eduardo Lara, su antecesor, la cual fue campeona de América en categoría juvenil y hoy tiene a la mayoría en el exterior: David Ospina (Niza, FRA), Cristian Zapata (Udinese, ITA), Camilo Zúñiga (Nápoles, ITA), Pablo Armero (Palmeiras, BRA), Abel Aguilar (Zaragoza, ESP), Freddy Guarín (Porto, POR), Hugo Rodallega (Wigan, ING) y Adrián Ramos (Hertha, ALE).
“Estamos armando una familia, aunque algunos ya nos conocemos desde hace varios años y eso es importante para este nuevo proceso”, admite Carlos Valdés, perteneciente a esa generación, aunque sin dar aún el salto internacional, el mismo que da el punto de partida para Gómez en la selección.