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No hubo siete goles, como la última vez que se habían cruzado en Bogotá, pero los cuatro gritos que se escucharon este miércoles en la noche en El Campín también ofrecieron emociones en el juego entre Equidad y Tolima, que abrió las semifinales del rentado.
La igualdad a dos tantos entre aseguradores y vinotintos, aparte de dejar abierta la llave para la vuelta de este sábado en el Murillo Toro (6:20 p.m., RCN), demostró lo parejos que están ambos equipos, aunque el visitante partió a Ibagué con la ventaja de definir ante su afición.
Además, el sabor amargo fue para los locales, porque no supieron administrar una ventaja de dos tantos y al final se tuvieron que conformar con el empate, que de repetirlo en la revancha, forzará a la definición desde el punto blanco de los penales.
Con un campo húmedo, producto del invierno que sigue sacudiendo a la capital del país, la media distancia fue la elegida para buscar el desequilibrio y el primero en intentarlo fue Wílder Medina, quien probó los reflejos de Nelson Ramos, al cual por poco cuelga. Renzo Sheput respondería por los locales al exigir a Bréiner Castillo.
De a poco el juego se tornaba en un ida y vuelta, el vinotinto intentaba manejar con más propiedad el balón y adelante Medina, solito, se hacía como la lluvia capitalina, incontrolable, por lo que las faltas en cercanías del área local se multiplicaban, pero en definitiva resultaron desperdiciadas porque la primera opción para cobrarlas no era Marangoni, sino Darío Bustos.
El que no perdonó fue Equidad, porque a los 19 minutos Renzo Sheput, con libertad al borde del área, tuvo tiempo, espacio y cierta complicidad del arquero visitante, Bréiner Castillo, para adelantar a los aseguradores con un zurdazo que estremeció hasta las semivacías tribunas del máximo escenario capitalino.
Era el cuarto grito del peruano en el rentado y con esa ventaja se fueron los de Alexis García al vestuario, la cual aumentarían al 14 del complemento, cuando una mala salida de Danny Aguilar dejó a Carlos Rentería frente al arco y el goleador del torneo no perdonó para su duodécimo festejo.
La final se acercaba a Bogotá, pero dos errores albiverdes en cuestión de tres minutos, primero en un autogol de Marco Canchila y luego con una falta innecesaria de Nelson Ramos sobre Jorge Perlaza en penalti que cambió por gol Marangoni, Tolima logró un empate con sabor a victoria, así todavía no se pueda cantar.