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Lamentablemente nos está haciendo falta sentido de pertenencia, mucha imaginación, mas gerencia y gestión, para explorar y explotar las inmensas oportunidades que se nos ha entregado, con la declaratoria de la Unesco del Paisaje Cultural Cafetero, como patrimonio de la humanidad, no hay unidad de criterios entre los mandatarios de la región, con el fin de plasmar en cada una de estas oportunidades, verdaderas fuente de empleos tanto directos como indirectos.
Pareciera que nos hubiésemos encartado con una mina de de oro de 24 quilates que no sabemos a quién ofertar el producto, puesto que muchas veces el egoísmo nos está matando y todo se quiere reducir a un solo grupo de oportunistas, que lo único que hacen es aprovecharse de los incentivos que dan los Gobiernos para el desarrollo de sus objetivos.
Por su belleza y exuberancia, el Paisaje Cultural Cafetero, tiene un embrujo encantador que solo los nostálgicos poetas, acuciosos escritores, y hombres de negocios sabrán desentrañar, para dar oportunidad a las más refinadas actividades en la agroindustria, el agroturismo y demás proyecciones culturales muy propias de su entorno, en aprovechamiento de los recursos naturales y humanos existentes en cada uno de sus municipios y veredas, que pueden ser complementados con programas de exportación dada la diversidad de sus climas y la dinámica emprendedora de sus gentes.
Las fincas cafeteras, con sus deliciosos aromas de diferentes variedades, forman un conjunto paradisiaco, donde sus bellas mujeres muchas veces en el ejercicio de chapoleras y recolectoras, dejan en la mente de turistas y viajeros un imperecedero recuerdo que para eterna memoria queda plasmado con el idilio del un paisaje de inspiración poética.
La decisión de la Unesco, de declarar 47 municipios de los departamentos de: Caldas, Risaralda, Quindío, y Valle del Cauca: paisaje cultural cafetero, como patrimonio de la humanidad, no obedece a un simple capricho: es el reconocimiento a su belleza natural que ancestralmente a través de más de 150 años ha venido construyéndose, y oculta en sus secretos que con donaire majestuoso de la inspiración, dicen a Colombia y al Mundo, el perfil de una raza orgullosa y ancestralmente montañera, que con dedicación han desarrollo una espléndida economía en los mas vastos horizontes de su entorno.
Por caminos de herradura y a lomo de mula han seguido la trayectoria para no dejarlos borrar, conservando en sus que aceres la revolución de las enjalmas, que junto con la mula, el perro andariego y del arriero con su indumentaria de: carriel, mulera, alpargatas, sombrero de jipa, escapulario al cuello y su infaltable tiple para matar las nostalgias de la noche donde acampaban, dando rienda suelta a conquistas tempranas y de amores livianos, continúan siendo un monumento de majestad y de grandeza, ejemplo para las presentes y futuras generaciones, que muy seguramente continuarán escribiendo las páginas más bellas de esta región cafetera, declarada patrimonio de la humanidad y polo de desarrollo en los confines del Universo.
La calidez de las gentas del Paisaje Cultural Cafetero, rima con el esplendor de su paisaje; llegar a una las veredas, de uno de sus 47 municipios, es encontrarse con la sucursal del cielo en los confines de la tierra, allí todo es idílico, natural y espontaneo, sus gentes han aprendido a manejar y a cuidar los recursos naturales como el tesoro más valioso de su propiedad, esto se ve reflejado en lo que es el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria, “Panaca” que con solo visitarlo se lleva la impresión de cuán grande e infinita es la naturaleza que sigue clamando a gritos por un mejor tratamiento.
Dos actividades están tomando mucho auge dentro del contexto del Paisaje Cultural Cafetero: el agroturismo y la agroindustria, siendo el departamento del Quindío uno de sus pioneros, puesto que va a la vanguardia promocional con fincas cafeteras adaptadas para proporcionar al turista una estadía totalmente campesina y medio ambiental, donde solo el susurro del viento, las fuentes de aguas cristalinas; los apacibles amaneceres y atardeceres bajo el arrullo de la tranquilidad y del trinar de las aves de diferentes especies, el croar de las ranas, entre otras especies, dan a los visitantes un concepto muy claro y diferente del turismo bullicioso de las ciudades.
Considero que sobre el agroturismo, el Paisaje Cultural Cafetero debería expandirse con el fin de dar oportunidad a otros municipios, para desarrollar esta actividad que promete ser todo un emporio de desarrollo dentro de la región. Para lograrlo sería muy importante que los cuatro gobernadores, con sus respectivos alcaldes y juntas de acción comunal de las veredas, se sintonizaran en una organización regional que les permita hablar un solo idioma en cuanto a turismo y agroindustria se refiere, no debemos desconocer que el Paisaje Cultural Cafetero, dispone de variedad de climas donde su pueden cultivar diversos productos, para ser exportados previa conformación de las cadenas productivas y las alianzas estratégicas, esto con el fin de aminorar costos y buscar mano de obra más económica y calificada.
Considero que el agroturismo y la agroindustria, son dos actividades que deben ir cogidas de la mano, con el fin de aprovechar con mayor énfasis los recursos naturales y humanos existentes en cada uno de sus municipios y veredas, hay que ser conscientes que sobre los beneficios y bondades del Paisaje Cultural Cafetero, es muy poco en lo que se ha adelantado, por falta de conocimiento o de gestión de sus alcalde, que aún no han querido entender que dicha declaratoria es todo un emporio de oportunidades, que deben ser aprovechadas desde diferentes ángulos, pero siempre y cuando sus 47 municipios, veredas y sus gentes, estén organizados bajo un solo propósito, sin que existan egoísmos y politiqueros que se metan a dañar los proyectos.
Por lo anterior se requiere acudir a mentes despejadas y altruistas, que les duela la región, sus municipios y veredas, pero sobre todo, que sepan interpretar muy bien lo que son los recursos naturales del Paisaje Cultural Cafetero, complementados con el recursos humano que si bien existen, no están lo suficientemente capacitados para enfrentar programas especializados, puesto que de lo que se trata es producir tipo exportación con todas las normas técnicas y del marco institucional correspondiente.
Los recorridos que con alguna frecuencia se están haciendo por los viejos caminos de la arriería, deben formar parte del sentido de pertenencia del Paisaje Cultural Cafetero, puesto que fue precisamente a lomo de mula que nuestros pioneros, los recorrieron llevando en sus enjalmas los primeros rayos de la civilización, en todo ese recordatorio hay secretos guardados que han dado pie a deliciosas leyendas muchas de ellas plasmadas en verdaderas obras literarias, que han logrado desentrañar el silencio que se guarda en los pueblos y veredas de una época que si bien fue de dificultades por lo precario de nuestras comunicaciones, hoy son de gratos recuerdos y sanas nostalgias, puesto que llevan el sello imborrable de las sanas costumbres escritas muchas veces con dolor y lagrimas para formar las generaciones que posteriormente dieron paso a las fuentes de progreso.
Lo primero que deben acometer los mandatarios regionales y locales del Paisaje Cultural Cafetero, es echar al vuelo su imaginación, levantar los coeficientes sociales de desarrollo de sus departamentos, municipios y veredas; así mismo el mapa productivo de las respectivas regiones, evaluando de paso el recurso humano con el fin de estructurar proyectos productivos tipo exportación, mediante el sistema de los kits agroindustriales que tan buenos resultados han dado a quienes han logrado ponerlos en práctica.
No olvidemos que todo proyecto productivo llámese, agroturismo o agroindustria, debe tener la cadena productiva con sus nueve eslabones correspondientes y así mismo las alianzas estratégicas, puesto que de lo contrario se resulta produciendo sin ninguna meta de mercado y comercialización asegurado, razón por la cual fracasan los intentos de hacer de los habitantes del Paisaje Cultural Cafetero, verdaderos empresarios.
Con la oportunidad que se nos ha brindado, es desde todo punto de vista posible, estructurando proyectos agroindustriales con mercado asegurado, tanto para los mercados nacionales como internacionales, puesto que el solo sello del Paisaje Cultural Cafetero, es la mejor presentación en razón a que ya está lo suficientemente acreditado como nombre, pero falta desde todo punto de vista amplios márgenes de: competitividad, productividad y sobre todo de pertenencia.
urielos@telmex.net.co