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La citación era a las 9:00 a.m., Jorge Enrique Peñuela, el médico a quien le fue impuesta medida de aseguramiento hace tres meses porque presuntamente abusó de sus dos hijas gemelas en 2006 —cuando ellas tenían 3 años—, estaba ahora requerido para una audiencia de acusación. A las 9 en punto, en la entrada de los juzgados de Paloquemao, había más de 40 personas clamando “justicia”. “Doctor Enrique Peñuela: padre inocente, víctima de la celotipia de su ex”. “Concejala Jiménez: campaña política con inocentes. ¡Eso no es Colombia!”, rezaban algunos carteles. Meses antes, en los mismos juzgados, durante la audiencia de imputación de cargos, era un grupo de concejales, encabezado por Gilma Jiménez, el que exigía: “Prisión perpetua para violadores” y “Verdad, justicia y reparación para los niños”.
Sólo pasaron unos minutos para que la cita fuera aplazada. Las razones: al parecer la jueza que estaba presidiendo la diligencia judicial tenía algún vínculo afectivo con una de las abogadas de Peñuela, llamada Fabiola Yépez. La revelación la hizo el fiscal del caso, Ricardo Bejarano.
Dijo que un investigador de la Fiscalía había recibido una llamada anónima, al parecer de una funcionaria de Paloquemao, en la que le informaban que existía una relación de amistad entre las dos mujeres. La jueza respondió a la afirmación. Aseguró que no tenía una relación íntima con Yépez, pero que ponía el caso a disposición del Tribunal Superior de Bogotá, para que estimara si había un impedimento.
Inmediatamente las personas aglomeradas a la entrada se unieron en un solo grito de “inocente, inocente”, que resonó hasta que Peñuela abandonó el lugar.
Año 2006
Finalizaba 2006 cuando Patricia Rodríguez, mamá de las gemelas, visitó a la co ncejala Gilma Jiménez en su oficina. Ese día le contó que demandó a su esposo porque en mayo de ese año había descubierto que abusó de sus hijas. Cuenta la concejala que el día de la visita, Rodríguez le confesó cómo había sucedido. Luego de pasar un fin de semana con Peñuela –como lo hacían habitualmente, porque sus papás estaban separados– las niñas llegaron enfermas.
Mientras ella bañaba a una de ellas, la vio maltratada. Le preguntó si se sentía mal, que qué le pasaba, y la pequeña respondió: “La cola del lobo me hizo muy duro”. Cuando la mamá interrogó a la hermanita, la niña se asustó, dijo que no podían hablar de eso porque era un secreto con Kike, su papá. Esa fue la versión que le contó la madre a Gilma Jiménez.
Luego siguieron la demanda, la investigación de la Fiscalía, y un peritazgo judicial que comprobó que las menores habían sido víctimas de abuso sexual. El 20 de junio un juez de garantías ordenó medida de aseguramiento en contra de Jorge Enrique Peñuela. El juez le otorgó detención domiciliaria con permiso para trabajar durante la semana, porque las niñas tenían derecho a ser sostenidas económicamente por él –el médico trabajaba por prestación de servicios en la Clínica Pediátrica de Cafam–. La decisión fue apelada. Desde el 30 de agosto, Peñuela está en la cárcel Modelo de Bogotá
La defensa argumenta que el médico es víctima de “celotipia”, una pasión enfermiza de celos por parte de su ex esposa. Dice, además, que personajes como Gilma Jiménez politizaron el caso del médico. La concejala cuenta que en alguna oportunidad uno de los abogados de Peñuela le dijo que la demandaría por hacer campaña con el caso del médico.
Ya han pasado más de dos años desde que la madre de las niñas denunció el caso. Todavía no hay un fallo final ni una condena. Peñuela aguarda en la Modelo. La audiencia fue levantada por la jueza, quien no indicó cuándo se reanudaría la sesión..