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Altruismo en la ciencia pública

El rector de la Nacional, y un profundo ensayo sobre la importancia del altruismo en las sociedades actuales, a propósito de la inauguración del nuevo edificio de la universidad, donación de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Moisés Wasserman
10 de octubre de 2008 – 08:14 p. m.

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El altruismo es un fenómeno difícil de explicar biológicamente. He trabajado en problemas relacionados y a primera vista pareciera contradecir la teoría de la evolución. Ella supone que el individuo más exitoso tiene más posibilidades de sobrevivir y transmitir sus genes. Sería entonces absurdo desperdiciar esfuerzos y recursos en otros. Sin embargo, trabajos basados en la teoría de juegos muestran que en una sociedad compleja, como la humana, el altruismo es una estrategia exitosa. Permite que muchos desarrollen instrumentos que un solo individuo no puede, pero que son necesarios para la supervivencia general.

Viene esto a cuento porque vivimos hechos que parecieran reforzar esa conclusión. La Universidad Nacional de Colombia acaba de recibir de uno de sus ilustres egresados, el doctor Luis Carlos Sarmiento Angulo, la donación de un hermoso edificio dedicado al estudio y desarrollo de la ciencia y la tecnología. Reunirá las bibliotecas de las facultades de Ciencias y de Ingeniería de Bogotá con cerca de 80.000 volúmenes y ofrecerá acceso a bases de datos bibliográficas con 49.830 títulos de revistas y publicaciones seriadas a las cuales está suscrita la Universidad.

Sus espacios de consulta, aulas y auditorio están equipados con la más moderna tecnología de la comunicación. Profesores y estudiantes podrán, a medida que avanza su trabajo, consultar documentos o personas localizados en cualquier punto del planeta. Los estudiantes podrán compartir (como ya está sucediendo en otras aulas de avanzada tecnología en el campus) con estudiantes de otras sedes, juntos todos en un espacio virtual a pesar de la distancia física.

Esta entrega tiene significados que van mucho más allá de una donación. El doctor Luis Carlos Sarmiento Angulo está diciendo que agradece al Estado y a la sociedad colombiana que hayan hecho un esfuerzo en su formación, y lo agradece haciendo un importante aporte para la formación de miles de jóvenes que, como él lo hizo algún día, encuentran en esta universidad una oportunidad única para adquirir una formación disciplinar.

Coincide el hecho con algunas nuevas características de la forma como se construye la educación superior en el mundo. Parece haberse establecido un nuevo acuerdo social que ha surgido con el reconocimiento del papel creciente que el conocimiento tiene en el desarrollo de los pueblos. En este nuevo acuerdo la universidad reconoce su compromiso con la sociedad; el compromiso de abordar sus problemas y de hacer investigación para resolverlos; el de educar a sus futuros profesionales al más alto nivel y con la investigación científica como eje fundamental de su formación con un espíritu crítico e indagador.

La sociedad se compromete, por su parte, a apoyar la universidad en diversos niveles, a asociarse activamente al abordaje científico desde la formulación misma de los problemas hasta su solución, y a reconocer su autonomía y las libertades de expresión, de cátedra y de investigación. Libertades que no ve como concesiones graciosas sino como condición esencial a la existencia misma de la universidad. Son instrumentos para que la investigación logre los mejores resultados y para la generación de desarrollos artísticos novedosos e imaginativos.

El conocimiento no surge hoy sólo de laboratorios estériles y aislados, sino que se produce en contextos híbridos, en asociaciones múltiples y diversas. Parte de este proceso de apertura de la universidad a la sociedad y de las responsabilidades adicionales que esta última acepta se refleja en apoyo económico directo de personas y empresas. Por otro lado, la Universidad Nacional como universidad pública en un país en desarrollo y con profundas inequidades y problemas sociales tiene un reto adicional y complejo. Los instrumentos para enfrentarlo son su misma autonomía y sus tradicionales libertades. Sólo de ellas surgirá reconocimiento a la legitimidad del disenso, de posiciones divergentes, antagónicas y a veces irreconciliables, pero necesarias para una comprensión profunda de la sociedad, para una exploración de posibilidades, para imaginar lo aún no imaginado. Posiciones que deben ser académicas y deben rechazar la violencia como un imposible moral. Su fortaleza se debe derivar de la argumentación lógica y de la recolección crítica de las ideas de las mejores mentes de la humanidad.

El espíritu de discusión que viven nuestros egresados durante su paso por estas aulas no sólo no disminuye el compromiso ético en sus trabajos, sino que al contrario es un elemento en su conformación. El acto altruista de Sarmiento Angulo no es una distracción. Él es muy consciente de los hechos descritos y tiene claro que su apoyo es un aporte a la compensación parcial de inequidades históricas. Es además un acto de visión, porque es una donación para el fomento de la Ciencia y la Tecnología. Nuestra sociedad no podrá progresar sin muchas acciones claras y agresivas en este campo. Si no las asumimos como tareas prioritarias, estaremos resignándonos a asumir el subdesarrollo como vocación.

P.D. Durante la inauguración, un grupo de 60 estudiantes, de aquella minoría ínfima con verdadera vocación por el subdesarrollo y la miseria, gritó consignas contra el donante y contra las directivas universitarias y embadurnó con pintura vidrios y paredes del nuevo edificio, y los carros del Dr. Sarmiento Angulo y del Decano de Ingeniería.

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