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James Rodríguez es la nueva fiera del fútbol mexicano. Jugará en León, luego de una complicada salida de Rayo Vallecano y una polémica negociación fallida con Junior de Barranquilla. El colombiano, que ya luce la playera verde esmeralda del equipo de Guanajuato, llegó atraído por una oferta irresistible: un salario anual de USD$ cinco millones, el doble de lo que le ofrecía el tiburón, equivalente a cerca de $22 mil millones de pesos colombianos.
El capitán de la selección de Colombia, que estará acompañado por figuras como el mexicano Andrés Guardado y los colombianos Stiven Barreiro, Jhon Steven Mendoza y Édgar Guerra, llegó al quinto equipo más laureado de México con la misión de liderarlos en el próximo Mundial de Clubes, que se disputará del 14 de junio al 13 de julio en Estados Unidos. Sin embargo, más allá de su talento y experiencia, el cucuteño representa un desafío para el cuerpo técnico liderado por el argentino Eduardo Berizzo.
El volante de 33 años llega en busca de estabilidad, un aspecto clave para mantenerse en forma de cara a las Eliminatorias y el Mundial de 2026. Sin embargo, su historial reciente no es alentador. Desde su salida de Real Madrid en 2020, ha pasado por cinco clubes: Everton, Al-Rayyan, Olympiacos, São Paulo y Rayo Vallecano, acumulando solo 94 partidos en cuatro años, con 18 goles y 28 asistencias.
El declive de su carrera ha estado marcado por problemas de adaptación, lesiones y, sobre todo, conflictos con entrenadores como Zinedine Zidane, Rafael Benítez, Luis Zubeldía e Íñigo Pérez. Su etapa más reciente, en Rayo Vallecano, culminó en diciembre de 2024 con su sexta rescisión de contrato, la cuarta derivada de diferencias con el técnico.
El reto de Berizzo
Integrar a James Rodríguez en el esquema táctico del Club León será un desafío importante para Berizzo. El colombiano es una auténtica fiera: una estrella con un potencial de élite, pero difícil de manejar. Sin embargo, el estratega argentino, de 55 años, tiene la experiencia para asumir este desafío y podría convertirse en el ancla de estabilidad que el 10 necesita.
Berizzo, discípulo de Marcelo Bielsa, construyó su carrera tanto como jugador como entrenador con base en la disciplina, la estrategia y una mentalidad ganadora. Como jugador, destacó como defensa en Newell’s Old Boys bajo la dirección de Bielsa, con el que conquistó dos Ligas de Argentina y el subcampeonato de la Copa Libertadores 1992. Le siguió su paso a su maestro por Atlas de México, durante tres años, y luego regresó a Argentina para ser multicampeón con River Plate. Se retiró en 2006 tras su paso por Celta de Vigo y Cádiz de España.
En su rol como técnico, Berizzo comenzó como asistente de Bielsa en la selección chilena (2007-2010) y luego dirigió clubes como Estudiantes de La Plata, O’Higgins, Celta de Vigo, Sevilla y el Athletic Club de Bilbao.
Con O’Higgins dejó una huella imborrable al ganar el primer campeonato del club y la Supercopa de Chile. En Celta, llevó al equipo a una semifinal de la Europa League, mientras que en Sevilla, cuando coincidió con Luis Fernando Muriel, demostró su fortaleza, enfrentando incluso un diagnóstico de cáncer de próstata durante su gestión.
El argentino también dirigió selecciones nacionales como Paraguay y Chile. En el cuadro guaraní reemplazó a Juan Carlos Osorio, pero no pudo cumplir el objetivo de clasificar al Mundial de Catar 2022. A la Roja renunció en noviembre de 2023 tras malos resultados en las eliminatorias para el Mundial de 2026.
La petición a James
En septiembre del año pasado, Eduardo Berizzo fue anunciado como entrenador del Club León en reemplazo del uruguayo Jorge Bava. El estratega argentino llegó con el reto de llevar al equipo a lo más alto, y aunque su primera campaña culminó con León en el puesto 11 de la Liga MX, quedando fuera por diferencia de gol, su impacto fue evidente.
Berizzo implementó un estilo de juego característico, basado en el 4-3-3 como esquema principal, con variantes como el 4-2-3-1 y el 4-4-1-1, tácticas que ya le habían dado éxito en su paso por Chile. Su propuesta recuerda mucho a la del ‘Loco’ Bielsa, priorizando un juego vertical, ofensivo y con salidas rápidas desde el fondo. Este enfoque podría ser especialmente beneficioso para James Rodríguez, quien destacó bajo un sistema similar durante su etapa en Real Madrid. Sobre todo, con Carlo Ancelotti.
El argentino confía en la posesión como base para construir ataques efectivos, una estrategia que ha sido su sello en sus equipos anteriores. Ahora, con la llegada de James, Eduardo Berizzo deberá encontrar la manera de integrar al colombiano y aprovechar su potente zurda en el esquema de León.
James, por su parte, ya tuvo su primer contacto con el técnico, quien le hizo una petición. “En la primera práctica que tuve con Berizzo, me habló mucho de jugar como lo hago en la selección de Colombia. Pienso que tendrá una idea de eso. Fue apenas el primer entrenamiento con él, luego tendré más charlas; espero adaptarme a lo que quiere”, explicó el centrocampista durante su presentación con el equipo.
“Estoy feliz de iniciar este nuevo capítulo. Este club es una gran familia y desde el primer minuto, cuando tuve la plática con el presidente, acordamos que el objetivo es conseguir cosas importantes. Soy muy competitivo, eso le puedo sumar al equipo, vengo con muchas ganas”, agregó.
Junto a su nueva aventura en México, James Rodríguez también mantiene la mira puesta en clasificar al Mundial 2026: “Si juego y compito al 100 por ciento en el León, será más fácil jugar en la selección de Colombia. Solo queda entrenarme bien para estar en ese anhelado Mundial que queremos todos los colombianos”, sentenció el mejor futbolista de la Copa América 2024.
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